Si esto no es posible en los países donde investigan, los científicos deberán llevar sus ensayos a otros países en busca de brotes, lo que podría retrasar la vacuna.
"El problema que tenemos ahora es que estamos corriendo contra el reloj porque ya vemos que la enfermedad está en declive en Europa", dijo Pascal Soriot, jefe ejecutivo de AstraZeneca, compañía que en sociedad con la Universidad de Oxford trabaja en una potencial vacuna. "Pronto, la intensidad de la enfermedad será tan baja que se volverá difícil" llevar a cabo un ensayo significativo.
Adrian Hill, director del Instituto Jenner de Oxford, dijo al Sunday Telegraph que estaba en una "carrera contra el virus que desaparece".
En la misma dirección apuntó Tal Zaks, jefe médico de Moderna, laboratorio de Massachusetts que trabaja en otra potencial vacuna.
"Si vacuno a un montón de gente, no importa cuanta, y no hay virus circulando en los lugares que elijo para vacunarlos, entonces no tendremos los casos y pasará mucho tiempo hasta que sepamos si funciona", dijo Zaks.
David Heymann, especialista en enfermedades infecciosas de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, remarcó que los voluntarios que reciban la vacuna en Reino Unido estarán sometidos a directivas de distanciamiento social como el resto de la población, lo que también complica saber si es la vacuna lo que los protege del COVID-19 o la falta de contacto.
Sarah Gilbert, líder del equipo de Oxford que trabaja en el ensayo, dijo que cuando las medidas de cuarentena se aflojen, la transmisión podría subir nuevamente en Gran Bretaña, pero en otros países de Europa donde esto ya fue realizado, no han aparecido picos.
Si los contagios siguen cayendo en Europa, los desarrolladores de la vacuna podrían mirar a otras partes del mundo para llevar a cabo sus ensayos. La semana pasada, el regulador de salud de Brasil, donde el virus está en aumento, autorizó un ensayo que involucra a 2000 personas. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dijo que Brasil y Sudáfrica serán locaciones consideradas para ensayos estadounidenses. Mientras tanto los investigadores chinos apuntan a probar su vacuna en Filipinas por los bajos casos locales.