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Problemas para la vacuna: Tan bajo contagio que no hay en quién probarla

En China, Gran Bretaña y USA, donde se localizan los principales desarrolladores de potenciales vacunas al COVID-19, surgió un problema inesperado: la tasa de contagios es tan baja que los ensayos pierden sentido. Si inyecto un compuesto que brinda supuesta inmunidad a alguien que no estará expuesto ante el virus, es difícil saber si no se enferma gracias a la vacuna o debido a que nunca entra en contacto con él. Los laboratorios buscan entonces otros terrenos donde el virus esté en ascenso para testear sus antídotos. USA mira a Brasil y Sudáfrica, China a Filipinas. El problema es que esto podría retrasar el desarrollo de la vacuna.

Los desarrolladores de vacunas contra el COVID-19 están enfrentando un problema que a la vez es una buena noticia: aún cuando los casos nuevos están en aumento en el mundo, las tasas de contagio están cayendo en Gran Bretaña, China y las partes que han estado más afectadas de Estados Unidos.

Los 3 países, explica el diario The Washington Post, tienen vacunas potenciales listas para ser llevadas a ensayos a gran escala en humanos en junio, julio y agosto. Pero en ellos, el número de infecciones nuevas está en declive y eso complica el desarrollo de la vacuna.

Por supuesto, explica el Post, que se achique el número de infecciones nuevas en sitios que han sido epicentros de la pandemia es una buena noticia, pero no para los desarrolladores de la vacuna, que necesitan un determinado numero de gente infectada, con y sin síntomas, circulando en la población, para testear si la vacuna funciona frente a la exposición.

Si esto no es posible en los países donde investigan, los científicos deberán llevar sus ensayos a otros países en busca de brotes, lo que podría retrasar la vacuna.

"El problema que tenemos ahora es que estamos corriendo contra el reloj porque ya vemos que la enfermedad está en declive en Europa", dijo Pascal Soriot, jefe ejecutivo de AstraZeneca, compañía que en sociedad con la Universidad de Oxford trabaja en una potencial vacuna. "Pronto, la intensidad de la enfermedad será tan baja que se volverá difícil" llevar a cabo un ensayo significativo.

Adrian Hill, director del Instituto Jenner de Oxford, dijo al Sunday Telegraph que estaba en una "carrera contra el virus que desaparece".

En la misma dirección apuntó Tal Zaks, jefe médico de Moderna, laboratorio de Massachusetts que trabaja en otra potencial vacuna.

"Si vacuno a un montón de gente, no importa cuanta, y no hay virus circulando en los lugares que elijo para vacunarlos, entonces no tendremos los casos y pasará mucho tiempo hasta que sepamos si funciona", dijo Zaks.

David Heymann, especialista en enfermedades infecciosas de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, remarcó que los voluntarios que reciban la vacuna en Reino Unido estarán sometidos a directivas de distanciamiento social como el resto de la población, lo que también complica saber si es la vacuna lo que los protege del COVID-19 o la falta de contacto.

Sarah Gilbert, líder del equipo de Oxford que trabaja en el ensayo, dijo que cuando las medidas de cuarentena se aflojen, la transmisión podría subir nuevamente en Gran Bretaña, pero en otros países de Europa donde esto ya fue realizado, no han aparecido picos.

Si los contagios siguen cayendo en Europa, los desarrolladores de la vacuna podrían mirar a otras partes del mundo para llevar a cabo sus ensayos. La semana pasada, el regulador de salud de Brasil, donde el virus está en aumento, autorizó un ensayo que involucra a 2000 personas. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dijo que Brasil y Sudáfrica serán locaciones consideradas para ensayos estadounidenses. Mientras tanto los investigadores chinos apuntan a probar su vacuna en Filipinas por los bajos casos locales.

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