Aunque al mismo tiempo, la elección y la victoria de Netanyahu también fue un referéndum para decidir si el mandatario debería ser autorizado de asumir un cargo político al mismo tiempo que enfrenta cargos criminales. Recordemos que la ley que rige actualmente en el país de Medio Oriente establece que un primer ministro debe renunciar si es declarado culpable con todas las apelaciones agotadas, aunque esto tomaría al menos 3 años. En consecuencia, la Corte Suprema emitió un fallo que impidió a los funcionarios, como Netanyahu, servir si están acusados. Aunque nada está dicho todavía.
Por otro lado, si bien ninguna de las dos fuerzas obtuvo la mayoría, como ya era de esperar, si fue una elección un tanto más firme que las anteriores de abril y septiembre, ya que hubo una clara ventaja por parte del Primer Ministro. Ahora la única tarea que tiene Netanyahu es traer a por lo menos un opositor a su lado, lo que no sería tan difícil, o eso creen los analistas políticos. Aunque de acuerdo a lo que explicó Jerusalem Post, el Likud querría formar gobierno antes de que el juicio penal comience el 17/03.
Al mismo tiempo, la noticia que más impacto fue la participación de la ciudadanía en esta jornada electoral, teniendo en cuenta que votar no es obligatorio en Israel. Sin embargo, este lunes se sumaron a los comicios 200,000 votantes que no habían asistido a las urnas en septiembre. Esto sin duda es un claro reflejo de la disconformidad de los israelíes con la situación de inestabilidad política e incertidumbre en la cuál estaba hundida el país desde abril 2019.