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¿No es para todos?: la cura del COVID19 sería la nueva herramienta en la competencia geopolítica

Los gobiernos y el mundo están a la espera de la aparición de la vacuna contra el Coronavirus, sin embargo mientras muchos expertos aseguran que esta podría no llegar hasta el 2021, existe un problema más allá y es el hecho de que muchos países utilicen el acceso a la vacuna como una herramienta de poder geopolítico. Si bien países como China ya se mostraron dispuestos a colaborar a nivel internacional, lo que los expertos llaman "el nacionalismo de la vacuna" podría estar muy cerca.

En un escenario internacional donde las dos grandes potencias, China y Estados Unidos perpetúan la competencia por tener el control mundial y ser la potencia indiscutida en todos los ámbitos, también el mundo exige cooperación en un momento de crisis a dos figuras: Donald Trump y Xi Jinping, que desde un primer momento se mostraron representantes del nacionalismo del siglo XXI. Claro que todos los países quieren ser los primeros en acceder a la vacuna para calmar las crisis internas pero, ¿qué pasa una vez que la situación nacional está controlada?

De acuerdo a la información existente hasta el momento, se están desarrollando más de 100 vacunas diferentes, y al menos 10 se están probando actualmente en humanos. Esto significa que tanto la Unión Europea como China y Estados Unidos tienen la oportunidad de ser los pioneros en la vacuna contra el COVID19 y quedar como grandes héroes ante el mundo, aunque si se niegan a exportarla el escenario no será tan festivo. 

Si bien días atrás el presidente chino se comprometió con compartir cualquier solución, dejando de lado su nacionalismo característico y dando un giro de 180 grados a su imagen, el mandatario norteamericano está más nacionalista que nunca. En consecuencia según explicó The Wall Street Jorunal, las farmacéuticas se están preparando para establecer sanciones y prohibiciones comerciales una vez que llegue la vacuna. Esto teniendo en cuenta que el activo más cotizado será una droga en los próximos meses. 

Claro que esto es un nivel más en el conflicto entre China y Estados Unidos en su carrera por el rol de hegemonía geopolítica internacional, tal como lo es el 5G y la lucha entre Apple y Huawei o la competencia comercial. La diferencia en este caso es que millones de vidas están en juego teniendo en cuenta que a nivel internacional, después de casi 5 meses de pandemia ya se registraron 5 millones de contagiados y 352.600 fallecidos, de los cuales 100.000 son solamente en Estados Unidos. "No debería haber una división entre los que tienen y los que no", dijo el director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus cuando todavía no había avances significativos en la investigación. 

Por otro lado, no solamente llegaría como un impulso de control político sino también económico ya que los laboratorios del país que logre la vacuna serán los más benefiados al vender la droga la cuál muchos aseguran que no será un precio accesible para todos. De acuerdo a lo que explican desde WJS, muchos países tienen planeado el bloqueo del país y las exportaciones una vez que se encuentre la vacuna, tal como hicieron cuando los barbijos y los suministros escaseaban en el territorio. Sin embargo al mismo tiempo existen las iniciativas colectivas propuesta por las autoirdades de la Unión Europea y Bill Gates,  a la cuál  también se sumó Xi Jingping con respecto a una búsqueda internacional, otra vez defendiendo los valores de la globalización.

Más allá de las razones geopolíticas y que tanto China como Estados Unidos y Europa quieran ser los salvadores para reivindicarse, lo más inteligente sería que todos accedan a una vacuna teniendo en cuenta que si siguen existiendo casos en el mundo, el virus nunca desaparecerá. No olvidemos que al fin y al cabo el mismo se expandió en tan poco tiempo debido a las condiciones que ofrece la globalización y la movilización multitudinaria y constante de personas a través del globo.

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