"Estamos a favor de la libertad de expresión, pero ¿vale la pena atacar la fe de 86% de la población? Queda la reflexión", había tuiteado el diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente Jair.
Miles de personas suscribieron una petición en change.org pidiendo la cancelación de la serie, que había sido estrenada el 3/12.
Un juez de segunda instancia de la ciudad de Río de Janeiro, Benedicto Abicair, afirmó su decisión, a pedido de la asociación católica Centro Don Bosco de la Fe y la Cultura, luego de que en primera instancia el pedido fuese denegado.
La decisión de Abicair puede ser apelada. El juez dijo que su medida seguirá valiendo hasta que se juzgue el fondo del asunto.
En su fallo, el juez consideró que "el derecho a la libertad de expresión, prensa y artística no es absoluto". Apuntó al peligro de que menores accedieran a ver la serie, alegando que "las redes sociales son incontrolables" y que todos pueden entrar a la plataforma de vídeo en línea, "incluso menores edad".
"En virtud de lo expuesto, considero, por lo tanto, más adecuado y benéfico, no solo para la comunidad cristiana, sino para la sociedad brasileña, mayoritariamente cristiana, hasta que se juzgue el fondo del recurso, recurrir a la cautela para calmar los ánimos, por lo que concedo una medida preliminar provisional en la forma solicitada”.
El 24/12, la sede de la productora brasileña Porta dos Fundos, en Río de Janeiro, había sido atacada con bombas molotóv, sin dejar víctimas. Un grupo religioso de extrema derecha, el Comando de Insurgencia Nacionalista Popular de la Gran Familia Integralista Brasileña, se adjudicó el ataque en una grabación que circuló en redes sociales.
La policía logró identificar a Eduardo Fauzi Richard Cerquis como sospechoso del ataque, quien permanece en paradero desconocido desde el 31/12. Se cree que huyó a Rusia. El miércoles, la Policía Federal lo incluyó en la lista de Interpol.