Un portavoz de Ryanair dijo que la tripulación del vuelo fue notificada por el control de tráfico aéreo de Bielorrusia de una posible amenaza a la seguridad a bordo y se les indicó que se desviaran al aeropuerto más cercano, que era Minsk, capital de Bielorrusia.
Los medios bielorrusos dijeron que Lukashenko dio personalmente la orden de desviar el vuelo FR4978 de Ryanair, que transportaba a 171 pasajeros de Atenas a Vilnius el domingo 23/07 antes de desviarse abruptamente a la capital bielorrusa, Minsk, poco antes de que saliera del espacio aéreo bielorruso.
Funcionarios bielorrusos dijeron que un avión de combate MiG-29 fue enviado para escoltar el avión a Minsk después de una amenaza de bomba, que luego admitieron que era "falsa".
En la aplicación de mensajería instantánea Telegram, Lukashenko escribió que las autoridades bielorrusas recibieron información de que un avión de pasajeros sobre el espacio aéreo del país posiblemente tenía explosivos a bordo y por eso ordenó a un caza MiG-29 que escoltara el avión para aterrizar en Minsk.
Las autoridades no proporcionaron detalles sobre la fuente de la información.
Tampoco la oficina de Lukashenko ni el Comité de Investigación de Bielorrusia ni la agencia de servicios de emergencia respondieron a las solicitudes de comentarios para aclarar el incidente, incluida la cronología de los eventos y exactamente lo que ocurrió.
Necesarias sanciones
Michael O'Leary, director ejecutivo de Ryanair, expresó: "Parece que la intención de las autoridades era detener a un periodista y su compañero de viaje". Él añadió que tenía entendido que agentes del servicio secreto de la KGB bielorrusa podría haber estado a bordo, viajando encubiertos.
Las sanciones que están siendo exploradas por los 27 líderes de la UE incluyen prohibir a la aerolínea nacional de Bielorrusia, Belavia, aterrizar en los aeropuertos de la UE; declarar inseguro el espacio aéreo del país; y extender las prohibiciones de viaje y la congelación de activos ya impuesta a decenas de funcionarios en Minsk por abusos de derechos, según diplomáticos de la UE.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, amenazó con "consecuencias" por el "comportamiento escandaloso e ilegal del régimen de Bielorrusia".
"Los responsables del secuestro de Ryanair deben ser sancionados", escribió en Twitter. "El periodista Roman Protasevich debe ser puesto en libertad de inmediato".
Miedo
La novia de Protasevich, Sofia Sapega, que viajaba con él, también fue detenida cuando aterrizó el avión, según la Universidad Europea de Humanidades en Vilnius, donde estaba estudiando.
Según los mensajes enviados por Protasevich a sus colegas, lo estaba siguiendo un hombre que sospechaba que era un agente de la KGB bielorrusa mientras se encontraba en la sala de embarque en Atenas.
Los pasajeros a bordo del vuelo dijeron a AFP que Protasevich había comenzado a revisar sus maletas y le había dado algunos artículos a su novia una vez que quedó claro que el vuelo iba a aterrizar en Bielorrusia.
“[Él] no estaba gritando, pero estaba claro que tenía mucho miedo”, dijo a AFP Edvinas Dimsa, un pasajero. "Parecía que si la ventana hubiera estado abierta, él habría saltado por ella"
Las relaciones entre Bruselas y Minsk se han deteriorado después de las elecciones presidenciales del año pasado y la represión que siguió. En diciembre 2020, los líderes europeos impusieron una nueva ola de sanciones a Lukashenko y otros miembros del régimen.
Bielorrusia sigue siendo parte de la "Asociación Oriental" que tiene la UE con 6 estados cercanos a la frontera de Rusia, que disfrutan de privilegios como un acuerdo de facilitación de visados lanzado el año pasado. El bloque europeo alguna vez había esperado sacar a Minsk de la órbita del Kremlin, pero los eventos del domingo han subrayado cómo ese objetivo parece perdido.
Franak Viacorka, un asistente del líder opositor exiliado de Bielorrusia, Sviatlana Tsikhanouskaya, pidió que se imponga una zona de exclusión aérea en Bielorrusia. También instó a que se impongan más sanciones a los lucrativos sectores de petróleo y potasa de Bielorrusia, que proporcionan ingresos cruciales para el régimen de Lukashenko que ha gobernado Bielorrusia con mano de hierro durante 27 años.