El país liderado por el ruso, Vladimir Putin colabora de muchas formas con Mongolia, especialemente con la cooperación militar. " Apreciamos el hecho de que Mongolia interpreta la cooperación con Rusia como una de las prioridades más importantes de su política exterior y reafirmamos la intención de aprovechar con la máxima eficacia las capacidades disponibles para profundizar la cooperación militar y técnico-militar", explicó en 2018 el ministro de Defensa ruso.
Sin embargo, mientras su principal socio comercial es China, ya que es destinatario del 46,6 % del total de sus exportaciones, Rusia provee el 80 % del petróleo que consume. Parece que Mongolia no puede elegir a cuál serle fiel.
Es así que el pasado 14/06, los presidentes de China, Rusia y Mongolia se comprometieron a reforzar su cooperación tri lateral en la conmemoración de los 70 años de relaciones diplomáticas. Es así también porque Mongolia es una de las partes más importantes del proyecto comercial propuesto por China y avalado por Rusia de la "Nueva Ruta de la Seda", la cual conectará Asia con Europa y partes del Norte de África.
Pero este no es el único proyecto entre ellos ya que también alcanzan al transporte con el tren Transiberiano y Trasnmongoliano, el primero permite atravesar Rusia de este a oeste y el otro permite desde Moscú (la ciudad capital rusa) atravesar Mongolia y llegar hasta China. De esta forma no solo es un gran beneficio para el transporte diario, sino que también para el turismo, ya que personas de todo el mundo llegan para hacer solamente esa experiencia.
Por otro lado, muchos creen que Mongolia es y será una sucursal rusa que nunca dejó de depender del país y que no logró superar la etapa de la Guerra Fría. No solamente por una cuestión paternalista, sino que también porque Mongolia tiene gran cantidad de yacimientos minerales, las cuales durante mucho tiempo le sirvieron como poder político.
Aunque desde 2017 que Mongolia tiene nuevo presidente,Khaltmaagiin Battulga, y eso cambio un poco las cosas ya que muchos lo definen como un Donald Trump oriental, empezando por sus críticas a China y a la dependencia económica en la que puede caer si las relaciones con su gigante vecino siguen tan estrechas.
A esto se le suma que al parecer Battulga, el actual mandatario percibió en la población mongol un sentimiento anti chino, así explica la publicación de la revista de noticias internacionales, The Diplomat. Sin embargo los sentimientos hacia Moscú son positivos y son impulsados por la excesiva dependencia de China y la desconfianza frente a su competencia desleal en los mercados globales.
En tanto, desde su elección, varios medios rusos ya lo etiquetaron de "pro ruso", empezando porque el, en su momento candidato, había hecho todo para estrechar lazos con Rusia y con Vladimir Putin particularmente ya que practican ambos practican judo y según el mandatario mongol: "tienen muchas cosas en común".
Por su parte Putin mantiene actualmente reuniones con su homólogo mongol para discutir colaboraciones en el transporte y por ejemplo la instalación de centros de ciencias y tecnologías nucleares que están en construcción desde 2018.
Es así que, como ya dijimos antes, Putin está muy interesado en crecer hacia el sur e instalarse allí, de todas las formas posibles, nucleares, científicas, políticas y económicas, tanto que muchos aseguran que Mongolia será tarde o temprano una sucursal rusa.