Recordemos que el problema comienza con un mercado que está inundado de oro negro pero no hay nadie que lo quiera comprar ni mercado en donde colocarlo. Si bien se esperaba que China, el principal consumidor, vuelva a comprar la misma cantidad que lo hacía anteriormente ahora que está camino a reabrir su economía, ya nada es seguro. Además, en el caso de Estados Unidos, el gran problema es que las unidades de almacenamiento como las tuberías y los camiones cisterna están colapsados y no dan a basto de la cantidad de sobrepcoducción que existe.
Si bien muchos expertos aseguran que este es solamente el comienzo de una gran crisis del petróleo como fuente de energía y principal bien de comercio, el presidente Trump se muestra optimista y asegura que la caída es algo de "corto plazo" y que está condicionada por las trabas financieras que hoy aparecen en el mercado debido a la incertidumbre provocada por el COVID-19. Aunque por otro lado el mismo pone todos los objetivos mirando hacia la industria nacional.
Tal es su desesperación ante la situación que el mismo propuso un proyecto de ley que fue enviado al Congreso con el objetivo de que el propio gobierno sea comprador de petróleo para aliviar las consecuencias. Esto por supuesto fue rechazado por primera vez en el mes de marzo cuando los legisladores de ambos partidos dijeron que era una propuesta un tanto extremista frente a la situación actual. Si bien luego del golpe del lunes la situación cambio para volverse todavía más extrema, Trump aseguró que en caso de que el Congreso lo deseche de nuevo apelará a los operadores privados.
"No podemos permitir que Arabia Saudita inunde el mercado, especialmente dada la disminución de nuestra capacidad de almacenamiento. En este momento, el mayor número de petroleros sauditas en años está en camino a nuestras costas", explicó el senador estadounidense por Dakota del Norte, Kevin Cramer, quien por supuesto al igual que otros congresistas se mostró alertado por lo que había sucedido en Texas, teniendo en cuenta que estos estados, entre otros, dependen en gran parte de lo que sucede en el mercado petrolero. Es así que se esperan nuevas presiones hacia Trump por parte de gobernadores y legisladores.