En estos tiempo, más que nunca antes, la relación del Congreso y la Casa Blanca está más tensa que nunca teniendo en cuenta que en enero de este año la Cámara de Representantes comenzó un juicio político contra el presidente Trump y las tensiones en cuanto a las respuestas económicas a la crisis del coronavirus también quedaron inconclusas al tiempo que el gobierno nacional no se mostraba decidida a negociar con el Congreso.
Tal es así que de acuerdo con la última encuesta publicada por The Wall Street Journal y NBC News, los consultados prefirieron un Congreso controlado por demócratas a republicanos en un 48% a 43%. Si se sigue esta línea, todo indicaría que el Congreso puede volver a ser azul demócrata. A esto se le suma que muchos condados del país que habían votado al presidente en 2016 se volvieron algo distantes luego de los eventos de los últimos 4 años, sobre todo en 2020.
Esto hace que se relacione con el Congreso directamente. “Siento que ha cambiado mucho. Es como si hubiera renunciado a las personas que viven en Maine y está tan en línea con Trump que no podría volver a votar por ella", dijo a The Wall Street Journal una ciudadana de 76 años en Maine que había votado a su congresista republicana, Susan Collins pero ahora ella parece ser una pata de la maquina Trump y eso no agrada.