Aunque Putin ya está trabajando en su nuevo gasoducto, NorStream 2 que evadirá pasar por Ucrania. El mismo llevará gas de Rusia a Alemania, al que Dinamarca dio su visto bueno a principios del mes, pero al que Ucrania por supuesto se opone porque no podrá tener nada más para controlar las intenciones de Rusia sobre el territorio. Claro que ahí es donde ingresa Europa, que vive prácticamente del gas que le vende Rusia, sobre todo Alemania, aunque ahora es Macron quien quiere tener a Rusia cerca y Merkel parece no estar tan de acuerdo.
Como mencionamos anteriormente, el conflicto entre Rusia y Ucrania no es algo fácil de resolver y no solo por el gas y las altas tarifas de Ucrania a Rusia, sino porque existe una presión de un grupo separatista de extrema derecha, al estilo catalán pero ucraniano, que además es respaldado por el Kremlin e intenta sabotear desde adentro cualquier acción que emprenda Zelenski. Es tan así que horas antes de la reunión, el líder ruso autorizó desde abril 2020, la ciudadanía a 125.000 residentes en las zonas de Ucrania controladas por separatistas. Al parecer no está tan convencido de un contrato.
La realidad es que Putin no está dispuesto a renunciar los planes de Rusia de tener a Ucrania bajo sus órdenes, y aunque enfrente sanciones de Europa y de Estados Unidos por su política de agresión hacia Ucrania, sería peor perder territorio y que los ucranianos se giren a Europa y la OTAN. Además convengamos que por su parte el ucraniano no es el presidente con más poder y capacidad de imposición de la región, tan solo alcanza con mirar lo que sucedió después de haber sido relacionado en acciones antipatrióticas con Donald Trump.
Hoy Zelensky es el centro de las miradas, y no solamente por la posición que tome o no frente a Putin, sino porque en Estados Unidos el juicio político a Donald Trump avanza rápido y los demócratas están planenando más audiencias y redactando formalmente los cargos contra el republicano. Claro que los ciudadanos ucranianos también están cansados de escuchar sobre lo mismo, sobre todo el propio Zelenski quien rechaza todo tipo de preguntas al respecto.
Pero ahora volviendo al encuentro entre Ucrania y Rusia, los mismos no se enfrentaban cara a cara desde 2016 cuando se celebró lo mismo que este lunes ocurrió en el Palacio Elíseo, pero en Berlín. Si bien nadie espera resoluciones para estos días, ni se esperaban tampoco hacia el final de la reunión, si puede ser considerado un primer paso para una posible futura mesa de discusión y hasta de un acuerdo, tanto de gas como territorial. Esto es clave para Europa, aunque muchos aseguran que por más de que no exista acuerdo, las potencias europeas van a seguir teniendo un amplio acceso al gas.