También centraron su negocio y recortaron en cosas no esenciales para sobrevivir durante esta temporada, por ejemplo en marketing y publicidad. Ahora falta ver si eso fue suficiente.
Chesky promete que no habrán más recortes aparte de los hechos. Con un recorte en gastos de mil millones de dólares, entienden estar preparados para uno, dos, tres o los confinamientos que vengan.
Las prohibiciones a nivel mundial para viajar a causa de los encierros provocaron que Airbnb como empresa vea su negocio tambalearse más que nunca, según indica su CEO: "Pasamos 12 años construyendo negocios en Airbnb y perdimos casi todo en cuestión de cuatro a seis semanas".
Según prevé la empresa de alojamiento temporal, se producirá una redistribución de dónde viajan los turistas. Estiman que se dejará de viajar tanto a grandes ciudades y destinos turísticos para apostar más por ciudades cercanas que no impliquen usar un avión o cruzar fronteras.
Además de más turismo local, Brian Chesky cree que Airbnb podría beneficiarse del crecimiento del trabajo en remoto, con personas capaces de trabajar desde cualquier lugar o propiedad. "Creo que más personas van a trabajar de forma remota y el trabajo desde casa también podría ser trabajo desde cualquier hogar", dijo.
Sean o no estas predicciones ciertas, la compañía tendrá que lidiar con ganarse la confianza de los clientes. Clientes que van a buscar sitios especialmente limpios y que querrán garantías de que se trata de lugares seguros para alojarse. Unos requisitos que, a primera instancia, un hotel puede prometer con más facilidad. En esta nueva etapa todo esta por comprobarse los cierto es que viajar, ya no será como antes.