Sin embargo, los "brexiters", es decir quienes estuvieron desde un principio de acuerdo con la salida inmediata, están de festejo, tanto los políticos como los ciudadanos comunes y corrientes que se reunieron en las puertas del Parlamento de Westminster para demostrar su felicidad. En tanto, los siete grandes del Brexit, es decir los hombres que dieron forma y llevaron a cabo la propuesta, entre ellos Nigel Farage, también preparan su festejo íntimo con una cena en Downing Street (residencia del Primer Ministro).
"Calentando para más tarde. ¡Salud", twiteó en su cuenta oficial el líder del Partido Brexit, Nigel Farage, junto a una foto tomando cerveza. Si bien todo indica que el mismo estará invitado al festejo, quien todavía no ha sido confirmada por los medios locales es la ex Primer Ministra, Theresa May, quien recordemos fue obligada a renunciar luego de reiterados fracasos en el Parlamento en cuanto al acuerdo Brexit.
En tanto, en otra parte un poco más al norte de la isla británica, Escocia no parece estar dispuesta a dejar la situación como está. La misma se niega a dejar la Unión Europea, contrariamente: quiere abandonar el Reino Unido. Aunque, ¿qué sería de Londres sin la República de Irlanda (quién se va con Europa) y Escocia? Recordemos que en 2014 se celebró un referéndum en el país, pero que no prosperó, pero en las últimas elecciones parlamentarias fue el Partido Nacional de Escocia, dirigido por Nicola Sturgeon, el que ganó 48 de los 59 escaños.
La misma ganó las elecciones haciendo campaña solamente agarrada del referéndum escocés. "Todavía es mi plan presentar una solicitud oficial antes de fin de año para un nuevo referéndum de independencia", dijo la líder nacionalista escocesa a la BBC, luego de los resultados a fines de diciembre. Es así que todavía este viernes 31/01, mientras Londres se prepara para abandonar la UE, Sturgeon sigue convencida que el próximo en salir de un grupo es será Escocia.
En consecuencia, el gobierno escocés dijo que dos de sus edificios principales, St Andrew's House en Edimburgo y Victoria Quay en Glasgow, estarán iluminados con los colores azul y amarillo de la bandera europea al tiempo que se cumpla la salida. Esta será la gran grieta del Brexit y un posible problema a futuro para Johnson y sus negociaciones con Europa.