El acuerdo se logró tras 5 días de negociaciones durante la cuarta ronda de la Comisión Militar Conjunta 5+5, firmada por 10 representantes de las 2 partes en conflicto.
Haftar contó durante el conflicto con el apoyo de Rusia, Jordania, Francia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos.
Al Sarraj, en cambio, fue apoyado por Qatar, Italia y Turquía.
El GNA acusó a Haftar de ser un totalitario, mientras que el general se presentó a sí mismo como el único capaz de unificar Libia. Es, también, un anti-islamista radical, una de las claves de por qué ganó tanto apoyo internacional (además de controlar zonas donde se encuentran instalaciones petroleras).
Países europeos como Francia e Italia también han chocado por tener intereses contrapuestos en el país, explicó el diario El Confidencial.
Haftar ha proclamado que su intención es evitar que Libia caiga en las manos de islamistas radicales. El GNA no representa a estas fuerzas, explicó Raphael Vassallo del diario Malta Today, aunque sí incluye a grupos islasmistas conservadores.
Entre los seguidores de Haftar, hay personas que fueron cercanas a Muamar al Gadafi, derrocado en 2011.
El país estaba institucionalmente partido en 2 desde 2014.
Los ciudadanos llevan desde agosto manifestándose en las calles contra ambos Gobiernos.
Según los primeros detalles que se conocen del acuerdo, mercenarios y combatientes extranjeros (enviados por las potencias regionales como Turquía o Rusia) tendrán que abandonar el país en los próximos 3 meses.
Este viernes ha despegado de Trípoli con destino Bengasi (este), el primer vuelo comercial entre ambas regiones en más de un año, cuando Haftar lanzó una ofensiva militar para intentar capturar Trípoli. Sus fuerzas fueron rechazadas en junio de este año.
El acuerdo alcanzado en Ginebra estará seguido por discusiones en Túnez el mes próximo. Allí, los rivales libios designarán un gobierno se transición hasta unas próximas elecciones, apuntó Bloomberg.
La tregua podría llevar a una expansión de la producción del petróleo libio.
Pese a la firma del cese al fuego, no está claro si Rusia y Turquía aceptarán retirar sus fuerzas de la zona. Ambos países han estado negociando un trato separado. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo que el cese al fuego anunciado este viernes no le inspiraba confianza.