Por su parte, Reino Unido tratará de mantener una relación especial con Medio Oriente para poder mantener su influencia, junto con USA, y, de esta manera, mantener el acceso privilegiado a los mercados de los países árabes, quienes son grandes compradores de armas e invierten mucho capital en los mercados financieros. Los británicos son uno de los principales proveedores de armas a los saudíes contribuyendo, de este modo, a la guerra en Yemen.
En cuanto a la esfera política, a quien no beneficia el Brexit es a la UE, ya que los lazos con los países árabes podrían disminuir. Debido a que Gran Bretaña tiene una de las mayores capacidades de Europa, su retirada provocaría que países como Alemania y Francia adopten una estrategia menos intervencionista en Medio Oriente.
El caso particular de Turquía no debe perderse de vista. Los turcos, quienes firmaron recientemente un acuerdo de libre comercio con el Reino Unido, verían su adhesión al bloque europeo mucho más débil ya que su principal respaldo se ha ido y las tensiones con Francia siguen escalando.
Es importante señalar que Reino Unido tendría, incluso, un mayor margen de maniobra “individual” en los procesos diplomáticos que tienen que ver con los países árabes. Igualmente, la administración británica siempre desarrolló una estrategia política más independiente y bilateral, mientras que la UE adoptó vías de contacto multilaterales con organismos como la Liga Árabe.
Algo que preocupa y mucho es que Reino Unido, al no estar obligado por las políticas comunes europeas, se desentienda de las problemáticas que no son de su interés, por ejemplo la situación de los refugiados por los conflictos y los problemas sociales del norte de África y Medio Oriente. Por lo que el Brexit podría traer aparejado una reducción de la ayuda humanitaria en estas regiones. En esta línea, se puede esperar también un ‘paso atrás’ de Reino Unido respecto a su influencia en cuestiones como la de Palestina o como la de las crisis yemení o siria.
No sólo los británicos reducirían la ayuda humanitaria, sino también todo el bloque europeo prestaría una menor atención a la política exterior en estas regiones. Obviamente, este es un grave error ya que no tomar acciones en Libia, Siria e Irak trae aparejado el aumento de ataque terroristas y una mayor cantidad de refugiados.
La marcha de Reino Unido implica, de cierta manera, una inestabilidad en la estructura comunitaria europea. Pero cuando tu casa se quema, toda tu atención se dirige a apagar ese fuego y no tenes tiempo para atender otras cuestiones o apagar el incendio de los demás.