Sin embargo, y para sorpresa de muchos, este lunes la monarca decidió darle luz verde a Meghan y Harry, a quienes los llamó por su nombre en el comunicado dejando de lado todo tipo de título real. Sin embargo, decidió establecer lo que denominó como un "período de transición" entre Londres y Estados Unidos o Canadá.
"Aunque hubiéramos preferido que siguieran siendo miembros de la familia real que trabajan a tiempo completo, respetamos y entendemos su deseo de vivir una vida más independiente como familia sin dejar de ser una parte valiosa de mi familia", explicó la Reina dejando claro que la decisión no es de su agrado, como ya se sospechaba anteriormente.
Dentro de los problemas a resolver dentro de la familia con respecto a la salida de los dos miembros, se encuentran: los títulos, teniendo en cuenta que no solamente son príncipe y conde. Además en el momento en que Harry y Meghan anunciaron su decisión, también aseguraron que les gustaría seguir conectados a la familia para ayudar y participar en ciertos eventos, pero ¿es eso posible si se renuncia al título? Algo que tendrá que resolver la Reina, sus consejeros y los miembros reales que asistieron al encuentro.
Al mismo tiempo y otro de los asuntos que más preocupa a los miembros de la sociedad británica, es: ¿bajo que criterio serán económicamente independientes? Es decir, estárían dispuestos a renunciar a cualquier tipo de beneficio de la Corona en términos de dinero? Teniendo en cuenta que la familia real se sostiene en base a los impuestos que aporta el británico mensualmente. Si bien estos ya aseguraron que querrán abandonar la Subvención Soberana financiada por los contribuyentes, dinero que por ejemplo pagó por su boda y residencia, hay más dinero involucrado.
Según explica The Washington Post, el 95% de sus gastos, están cubiertos por dinero que aporta el Príncipe Carlos, a través de su herencia heredada del Ducado de Cornualles. Ya es más difícil renunciar a eso, y por otro lado, lo querrán hacer? Porque en ese caso significaría irse sin nada, de una vida de lujos a nada. A esto se le suma por supuesto, los gastos por seguridad, que hoy tienen y que seguirán teniendo porque quieran o no siempre serán miembros de la realeza en el imaginario colectivo.