La agencia de la ONU envió un equipo de 14 personas al sitio la semana pasada, incluido Rafael Grossi, jefe de la misión, para evaluar la situación en la planta.
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La OIEA alerta por las seguridad de la central nuclear Zaporizhzhia de Ucrania.
Al menos dos miembros del equipo debían permanecer allí de forma permanente para garantizar la seguridad de las instalaciones.
Las tropas rusas tomaron el control del sitio a principios de marzo y ha habido repetidos ataques en los alrededores.
Tanto Moscú como Kiev han negado su responsabilidad.
El OIEA dijo el sábado que la planta había sido desconectada de su última línea eléctrica principal restante a la red y dependía de una línea de reserva.
Jugar con fuego
El principal problema es que la falta de suministro pueda afectar a los sistemas de refrigeración, tan necesarios para rebajar la temperatura en las instalaciones.
La reparación de esta línea es, en estos momentos, imposible por las actividades militares en los alrededores de la central. Así lo han informado las autoridades ucranianas, preocupadas, por lo que esto pueda suponer. El ministro de Energía de Ucrania asegura que el "desastre nuclear" está cerca. La Unión Europea, preocupada, asegura que Rusia está "jugando con fuego", en palabras del Alto Representante de la Política Exterior, Josep Borell.