La investigación de impeachment, apunta el Post, puso la lupa en la tarea que ha desempeñado Giuliani en el mundo, durante el tiempo que ha representado a Trump sin costo. El abogado está siendo investigado por posibles violaciones a las normas de "lobby" en el extranjero.
La llamada llegó tras meses de tensiones entre Washington y Caracas, explicó el diario. Además de Giuliani y Maduro, también participó de la conversación el entonces representante de Texas, Pete Sessions. El portavoz de Sessions, Matt Mackowiak, dijo al Post que la llamada era el seguimiento a un encuentro que Sessions había tenido con Maduro en Venezuela.
Según Mackowiak, Sessions abandonó Caracas con una lista de concesiones aceptadas por Maduro: dejaría el poder y permitiría elecciones libres y justas a cambio de clemencia por parte de USA. Lo que podría entenderse como una promesa de inmunidad.
Pero algunos oficiales estadounidenses temieron que Maduro utilizaría el acuerdo para convocar a unas elecciones consideradas legítimas, abrir el juego a algunos candidatos opositores, y luego terminar otra vez quedándose en el poder en lugar de irse.
Mientras Giuliani conversaba en secreto con Maduro, la Casa Blanca -a través del consejero de Seguridad Nacional, John Bolton- aumentaba las sanciones y tomaba una línea más dura hacia el régimen venezolano.
Según 2 fuentes cercanas revelaron al Post, hubo un encuentro entre Giuliani y Bolton, donde el primero presentó un plan para sacar a Maduro del poder que el segundo rechazó.
En enero de 2019, USA reconoció formalmente al rival de Maduro, Juan Guaidó, como presidente de Venezuela. Más adelante ese año, Giuliani tomó como cliente a un magnate venezolano bajo investigación por posible lavado de dinero por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.