A esto por supuesto se le suma que el movimiento feminista cada vez toma más fuerza en todo el mundo. Desde las protestas masivas por el "Women´s March" en el Día de la Mujer, hasta las denuncias de abuso que siguen apareciendo en Hollywood con el movimiento #MeToo. Y en el caso de Estados Unidos a este cambio se le suma las protestas contra el racismo que parecen ser trascendentales para la historia del país, sobre todo luego del asesinato de George Floyd. Es por eso que esto tal vez podría ser una ventaja para Biden, al igual que un punto de críticas.
Si bien Kamala ya había mostrado su lado de candidato durante los debates demócratas el año pasado, donde tuvo algunos de sus discursos más recordados, las elecciones generales están a la vuelta de la esquina y ya nada es lo mismo sobre todo teniendo en cuenta que en octubre se tendrá que enfrentar en un escenario con el actual vicepresidente de Donald Trump, Mie Pence.
“Decidí que me gustaría que se uniera a este esfuerzo para recuperar el alma de este país y ser el próximo vicepresidente de nuestra nación”, decía la tarjeta que Joe Biden le envió a Kamala Harris para invitarla formalmente a ser parte de su gobierno."Es mi primera decisión presidencial", explicó Biden mostrándose seguro frente a los comicios.