Importante apoyo de Merkel a la moratoria del servicio de la deuda para los países más desfavorecidos
Los principales acreedores internacionales acordaron el mes pasado aliviar a los países más pobres del pago de la deuda este año para ayudarlos a lidiar con la crisis del coronavirus que provocó la peor recesión en la economía global desde la década de 1930.
Así, en declaraciones a los periodistas después de una videoconferencia con líderes de organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, la alemana Angela Merkel insistió en que se necesitaba hacer más para ayudar a los más vulnerables.
"Para Alemania, esto significa que no hay recortes en la ayuda al desarrollo, sino más inversión en ayuda al desarrollo en el extranjero y la reorganización de fondos … para que se adapte mejor a esta situación de pandemia", dijo Merkel.
Los líderes acordaron durante la videoconferencia que la crisis del coronavirus había aumentado el riesgo de proteccionismo en todo el mundo, dijo Merkel.
"Vimos lo perjudicial que es cuando las cadenas productivas colapsan", dijo Merkel, y agregó que Alemania quería fortalecer el estado de derecho y el sistema de comercio internacional, haciendo un llamamiento a garantizar el suministro de alimentos, en particular en las zonas más vulnerables del planeta.
Por supuesto, una lección de la crisis del coronavirus es que es necesario que Alemania y otros países europeos diversifiquen ciertas cadenas de suministro para volverse menos dependientes de un país o un proveedor, agregó Merkel.
Merkel subrayó entonces la responsabilidad adicional de los países desarrollados a lo largo del próximo período y comprometió a Alemania a no recortar la ayuda al desarrollo sino a mantener las inversiones, dado que la lucha contra la pobreza seguirá siendo "un aspecto fundamental" en los próximos años.
En este contexto, destacó la importancia de crear puestos de trabajo en los países en desarrollo y describió la moratoria del servicio de la deuda hasta finales de 2020 para los países más desfavorecidos que fue avalada el mes pasado por el G-20 como "un paso en la dirección adecuada".
No obstante, Merkel agregó que la moratoria es una solución temporal y reveló, sin entrar en más detalles, que durante la reunión se había explorado la posibilidad de proponer medidas adicionales.
El dato no es menor cuando la lucha contra la pandemia del coronavirus transformó a Merkel de nuevo en una líder de Europa frente a la crisis económica.
Alemania tuvo uno de los índices más bajos de muertes por la epidemia a pesar de tener cientos de miles de casos registrados gracias a una combinación de distintos elementos: su excelente sistema de salud; una campaña de pruebas y seguimiento de enfermos masiva y, en especial, a la alta confianza de la población en su líder.
Sin embargo, lo más sorpresivo no fue la respuesta de Merkel a la epidemia, sino su giro de 180 grados con respecto a la política económica europea. Como representante de la derecha alemana, Merkel condujo la política económica de Alemania de acuerdo con su ideología; muchos recordarán cómo Merkel se convirtió en el enemigo público número uno de las izquierdas y de los pobladores de los países europeos más afectados por la crisis de 2009.
En Grecia, en efecto, Alemania puso como condición del rescate económico un régimen de austeridad que implicó recortes a decenas de programas sociales en el país. Esa política no sólo resultó inefectiva, sino que además sentó las bases para el ascenso de la ultraderecha en toda Europa y la salida de la Gran Bretaña de la Unión.
Merkel se encuentra en su último mandato y su preocupación, más que la siguiente elección alemana, es mantener unida a la Unión Europea, evitar una crisis económica continental y detener el avance de la derecha extrema, particularmente en el sur de Europa.