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Hora de renegociar: Turquía y Europa por la crisis migratoria, ¿quién ríe último?

Después del "cese del fuego" establecido a principios de la semana pasada entre Rusia y Turquía en Siria, y mientras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen cumple sus primeros 100 días al frente del organismo, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, llegó a Bruselas para discutir con las autoridades europeas el futuro de los refugiados que provocó la guerra en Siria y que habitan en Turquía esperando una salida hacia Europa. Si bien todavía no se llegó a ningún acuerdo, el objetivo es trazar una solución estratégica a largo plazo.

El principal problema entre los 27 miembros de la Unión Europea y el gobierno turco es que tienen intereses completamente distintos, y estos no parecen tener punto de negociación. Sin embargo, una vez más comienza el período de conversaciones entre Turquía y Europa en cuanto a como proceder frente a los miles de refugiados que llegan a Grecia, Italia y Turquía que escapan a diario de la guerra civil en Siria. Es por eso que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, llega a Bruselas este lunes 09/3. 

Recordemos que en 2016, la Unión Europea llegó a un acuerdo con el gobierno turco en cuanto a que el mismo sería el encargado de contener el flujo migratorio hacia Europa. En consecuencia alojó a casi 3,6 millones de refugiados que provienen de Siria, donde además las tropas turcas están involucradas en el conflicto contra el Ejército del gobierno de Bashar Al Assad, apoyado nada más y nada menos que por el gigante militar y tecnológico: Rusia. 

Aunque semanas atrás, el escenario se volvió a tensar cuando las tropas sirias comenzaron a avanzar sobre Ildib, el territorio protegido por las fuerzas rebeldes del país, apoyadas por el gobierno de Erdogan. En consecuencia y al verse en desventaja, Turquía entro en desesperación y no solo le pidió asistencia a Estados Unidos sino que abrió sus fronteras y dejó escapar a cientos de refugiados que comenzaron viajes más que peligrosos hacia Grecia, específicamente la isla de Lesbos.

Allí es donde la Unión Europea reaccionó y comenzó a presionar a la organización supranacional. Aunque esto no llegó en el mejor momento para Europa, teniendo en cuenta que se encuentra hundida en la crisis sanitaria por el Coronavirus y en consecuencia una desaceleración económica y especulaciones de crisis. Sin embargo, por más egoísta que parezca el accionar de Erdogan, la UE lo necesita para que este contenga futuras olas migratorias. “Esta noche es el reinicio del diálogo”, explicó Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea. 

La misma cumple hoy, 100 días en el cargo y en solo 3 meses lo único que logró hacer es continuar empujando por cambios a largo plazo y estresarse frente a una crisis migratoria y sanitaria. Teniendo en cuenta además las crisis políticas particulares que están ocurriendo en los países más importantes de Europa, como Alemania e Italia, donde la derecha sigue creciendo frente a una Angela Merkel en caída y sin sucesor y el gobierno está casi partido, respectivamente. Sin olvidar las negociaciones con el Reino Unido por el Brexit, las cuales también gritan crisis futura. 

Pero ahora volviendo a la problemática con Turquía, el objetivo de Erdogan es lograr apoyo militar, económico y político frente a una desventaja provocada por su posible fracaso en Siria. En consecuencia, esto significa que quien estará presente en la reunión es el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Aunque Erdogan no parece estar muy dispuesto a ceder: "Grecia, esta gente no se quedará en vuestro país, solo lo atravesará para quedarse en otro país europeo. ¿Por qué os ponen nerviosos?”, dijo el mandatario turco en televisión abierta. 

El mismo se refirió directamente al gobierno de Atenas y al hecho de que estos habían decidido cerrar la frontera hacia otros países de Europa y poner mano dura a los migrantes que llegan desde las costas de Turquía. "Abre tú también las fronteras, libérate de la carga. Que se vayan a otros países europeos”, agregó Erdogan. Aunque lo que parecer no comprende totalmente el presidente turco es que Grecia no está en condiciones de ir en contra de los objetivos de Europa, teniendo en cuenta que no es uno de los países líderes y que la Unión Europea funciona en grupo. 

Sin embargo, Ankara también está atrapado por las presiones, teniendo en cuenta el acuerdo aduanero de 1996 que permite un gran flujo de comercio entre Turquía y la Unión Europea. Recordemos que más de la mitad de las exportaciones turcas van hacia Europa, justamente por eso aceptaron ser el país que estaría a cargo de la contención del flujo migratorio. 
 

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