Recordemos que China y la Santa Sede no tienen relaciones diplomáticas desde 1951, ya que el líder comunista en ese momento, Mao Zedong, expulsó al Nuncio de la Santa Sede, además la religión en Oriente está dividida entre: pro Vaticano y anti Vaticano. La Asociación Patriótica Católica China, que es reconocida a ojos del gobierno y cuyas autoridades no son el Papa ni los Obispos, son designadas por los funcionarios estatales. Por otro lado, existe la iglesia clandestina, que solo reconoce la autoridad del Vaticano y del Papa.
Aunque esto cambió en el año 2018 con Xi y Francisco I, cuando China firmó en Pekín (ciudad capital de China), el Acuerdo Provisorio con la Santa Sede en cuanto al nombramiento de Obispos en China, cuyo fin es, según los miembros del acuerdo, el bien de la comunidad china y la paz mundial. Aunque también es conveniente para el Vaticano la alianza con el país oriental ya que actualmente es la segunda economía mundial y la pionera de la Nueva Ruta de la Seda que pasará por Italia.
Si bien el tratado había sido firmado en septiembre de 2018, las relaciones se mantuvieron estables y avanzando hasta marzo inclusive cuando el cardenal Fernando Fiolini, prefecto (magistrado) de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos recorrió los territorios de Oriente; Taiwán (el único territorio Chino con el que tiene relaciones la Santa Sede), Macao y Hong Kong.
Pero la situación se trastornó el pasado viernes 28/06 cuando el Vaticano emitió un comunicado referido directamente al gobierno comunista chino pidiéndole que deje de intimidar y de incumplir el pacto que firmaron entre ambas partes hace menos de 1 año. Esto que se conoció como la Nota de la Santa Sede sobre las Orientaciones Pastorales para Obispos y sacerdotes de la República Popular China fue consecuencia de la presión constante en China a grupos disidentes al gobierno, entre ellos la comunidad católica liderada por el Papa.
Pero ese nombramiento de Obispos no llegó hasta hoy, el mismo tuvo lugar en la catedral de Jining en China y supuso un claro antes y después en las relaciones entre el catolicismo y la potencia asiática. El padre de 54 años pasó a la historia como primer obispo de la diócesis de la región y de la historia.
Según explicó el medio AsiaNews, Jining, cuenta con casi 70.000 fieles, que son atendidos por 30 sacerdotes y 12 religiosas.