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Francia está colmada con protestas anti racistas que desafían a la república y potencian a la derecha

Mientras al igual que el resto de Europa, Francia se recupera de la pandemia del coronavirus al abrir sus negocios y flexibilizar las restricciones de aislamiento social, sin embargo un movimiento social estalla en la cara del presidente Emmanuel Macron y en la historia francesa. Luego de las protestas contra el racismo en Estados Unidos, en Francia despierta la indignación por la misma causa en la sociedad y las calles de París se llenan de manifestantes.

Desde que estallaron las protestas contra el racismo en Estados Unidos por el asesinato del ciudadano afroamericano, George Floyd a manos de las autoridades policiales del estado de Minnesota, el movimiento se extendió por todo el mundo. Sin embargo fue más fuerte en algunos países y ese es el caso de Francia teniendo en cuenta que la lucha contra el racismo ahora es uno de los principales temas en la agenda política del presidente Emmanuel Macron. Y esto por supuesto tocó las bases del concepto de "república" en Francia. 

Cunado se abolió la monarquía en Francia como resultado de la Revolución Francesa y el Rey Luis XVI fue decapitado se estableció un régimen republicano donde todos los ciudadanos eran iguales ante la ley y tenían los mismo derechos. Es por eso que hasta el día de hoy las 3 palabras que caracterizan la identidad francesa son: "libertad, igualdad y fraternidad". Pero al parecer existe una parte de la sociedad que no siente que se este cumpliendo, a pesar de que en Francia es suficiente con firmar el "contrato social" y comprometerse a respetar y a llevar como banderas los ideales del país sin importar la raza o la religión. 

Es así que el movimiento Black Lives Matter que estalló en la capital francesa semanas atrás pone en jaque a los últimos 250 años. Sin embargo existe una realidad y es que la violencia policial también existe en Europa. En consecuencia cuando cientos se reunieron en las calles de París para protestar por George Floyd también lo hicieron por Adama Traoré, quien murió mientras estaba bajo custodia policial en 2016. A esto por supuesto se le sumaron acciones como las vistas en Londres o en Estados Unidos donde se exigía la eliminación de estatuas de figuras de la historia miembros de la monarquía. 

En Inglaterra fue el caso del comerciante de esclavos del siglo XVII Edward Colston. A su vez, el monumento a Winston Churchill que se encuentra fuera del Palacio de Westminster en el centro histórico de la capital también fue intervenido con graffities que lo describían como un racista. Pero en Francia los manifestantes pidieron la remoción de la estatua de Jean-Baptiste Colbert, el Ministro en la corte de Luis XIV del siglo XVII considerado padre del modelo económico francés, pero que también estaba a cargo del control de esclavos en las colonias africanas.

Aunque los reclamos fueron denegados directamente por el presidente Macron: "Te lo digo alto y claro esta noche, mis queridos compatriotas: la República no borrará ningún rastro o nombre de su historia. La República no derribará estatuas", aseguró el mandatario en la televisión nacional. Aunque al mismo tiempo estos dichos de Macron pueden servir para reforzar las ideologías de la extrema derecha liderada por Marine Le Pen quien hace poco tiempo publicó en su cuenta de Facebook que las protestas francesas por Floyd " fueron solo una oportunidad para escupir sobre la historia". 

Si bien es cierto que Francia está tomando una lucha que es del pueblo norteamericano, el racismo existe a nivel internacional y no solo contra los afroamericanos. Tal como explica The Wall Street Jorunal, "un informe de 2017 del defensor del pueblo del país encontró que los hombres jóvenes entre 18 y 25 años y que se perciben como negros o árabes tenían 20 veces más probabilidades de que su policía verificara su identificación que el resto de la población". 

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