En Inglaterra fue el caso del comerciante de esclavos del siglo XVII Edward Colston. A su vez, el monumento a Winston Churchill que se encuentra fuera del Palacio de Westminster en el centro histórico de la capital también fue intervenido con graffities que lo describían como un racista. Pero en Francia los manifestantes pidieron la remoción de la estatua de Jean-Baptiste Colbert, el Ministro en la corte de Luis XIV del siglo XVII considerado padre del modelo económico francés, pero que también estaba a cargo del control de esclavos en las colonias africanas.
Aunque los reclamos fueron denegados directamente por el presidente Macron: "Te lo digo alto y claro esta noche, mis queridos compatriotas: la República no borrará ningún rastro o nombre de su historia. La República no derribará estatuas", aseguró el mandatario en la televisión nacional. Aunque al mismo tiempo estos dichos de Macron pueden servir para reforzar las ideologías de la extrema derecha liderada por Marine Le Pen quien hace poco tiempo publicó en su cuenta de Facebook que las protestas francesas por Floyd " fueron solo una oportunidad para escupir sobre la historia".
Si bien es cierto que Francia está tomando una lucha que es del pueblo norteamericano, el racismo existe a nivel internacional y no solo contra los afroamericanos. Tal como explica The Wall Street Jorunal, "un informe de 2017 del defensor del pueblo del país encontró que los hombres jóvenes entre 18 y 25 años y que se perciben como negros o árabes tenían 20 veces más probabilidades de que su policía verificara su identificación que el resto de la población".