Una maestra, por ejemplo, relató cómo fue obligada a someterse a una esterilización forzada -una práctica extendida, según su testimonio-.
Naciones Unidas ya ha levantado alarma por los campos de "reeducación" chinos, reclamando la libertad para quienes allí están detenidos “bajo la excusa de luchar contra el terrorismo y el extremismo religioso”.
Se cree que esos campos podrían acoger desde decenas de miles a un millón de personas.
La prohibición a la importación de algodón de esa zona, explica el portal Quartz, estaría relacionada con la sospecha de trabajo forzado en la región.
La prohibición no se limitaría al algodón sino que podría alcanzar también a otros productos elaborados con tomates de la región occidental china.
De concretarse la iniciativa, significaría una gran alteración en el mercado mundial de la vestimenta.
Xinjiang es una importante fuente de algodón, textiles y petroquímicos, entre otros.
Muchas de las grandes firmas de ropa del mundo dependen de cadenas de producción que incluyen a la región de Xinjiang en China.