De acuerdo a lo que informaron las autoridades gubernamentales, aproximadamente asistieron 700.000 personas que fueron convocadas nada más y nada menos que por Moqtada al-Sadr, el representante chiíta que en su momento combatió a las tropas norteamericanas en la guerra de Irak.
"La protesta de hoy es un referéndum convocado por el pueblo iraquí que considera que la presencia de las fuerzas estadounidenses en el país es un peligro para ellos y para la región", explicó a Al Jazeera uno de los funcionarios a favor de las protestas. "Queremos recuperar nuestra soberanía", concluyó sin dejar lugar a dudas que el futuro para las relaciones bilaterales entre el país y Estados Unidos no serán del todo estables y pacíficas. Aunque claro esto no significa otro enfrentamiento, pero sí un problema para Donald Trump.
Muchos se preguntan sobre el próximo movimiento de la Casa Blanca, sobretodo teniendo en cuenta que se encuentran en en pleno proceso de juicio político y a la vez campaña de reelección. Según un artículo de opinión de The New York Times, el plan del presidente es más simple de lo que parece: "imponer la máxima presión para obtener el máximo apalancamiento antes de las negociaciones para desmantelar su programa nuclear", explica el periódico para luego agregar que todo esto mientras se evita un conflicto.
Esto podría ser posible, de no ser por el hecho de que es lo que viene haciendo el presidente Trump desde que asumió el cargo en 2017 y que puso a la economía iraní en un gran problema. Y si no hubiese sido por el asesinato de Soleimani, tal vez la situación seguiría igual, pero por más de que Irán decida no entrar en conflicto y mantener las relaciones en una tensión constante, los actores externos no parecen estar de acuerdo. En El Líbano el problema crece mientras el Hezbollah tiene influencia en el gobierno y la economía cae en picada.
En Israel el gobierno de Netanyahu está encerrado en una crisis política, y en Irak, como ya explicamos anteriormente, el gobierno tendrá que decidir entre mantener la alianza con Estados Unidos y correr el riesgo de una crisis interna, o dar un paso al costado y entregarse a la incertidumbre.
Aunque las presiones no solamente vienen por parte de los países de Medio Oriente, ya que los soldados norteamericanos son héroes para los ojos de los demás ciudadanos, entonces heridas y daños como los que comunicó el Pentágono no serán bien recibidos.
Este mismo viernes 24/01, el Pentágono dio a conocer que 34 de los soldados que se encontraban el la base norteamericana en Irák que fue atacada por los misiles de Irán, tienen lesiones cerebrales variadas, algunos más graves que otros. Esto por supuesto cambia la situación, ya que no solamente fueron heridos unos pocos, la cifra creció y no fue anunciada formalmente por la Casa Blanca. Si bien desde el Pentágono aseguran que la administración Trump no había sido informada, esto no tendrá buen impacto en la imagen del presidente.
"Escuché que tenían dolores de cabeza y un par de otras cosas, pero diría, y puedo informar, que no es muy grave, no es muy grave", explicó el presidente cuando fue cuestionado por la prensa y de alguna forma quitándole importancia a una lesión cerebral. Si bien el impacto podría haber sido peor, el ataque no hubiese ocurrido sin la previa muerte de Soleimani.