Por su parte, Israel reconoció los objetvios en Siria. Supuestamente el plan era evitar que una fuerza iraní ejecutara un ataque contra Israel con drones cargados de explosivos, teniendo en cuenta que desde los grupos árabes habían acordado derribar cualquier avión de combate de Israel. Sin embargo los otros ataques que fueron dirigidos a una oficina de medios de la organización terrorista al sur de Beirut, todavía no tienen autor.
En consecuencia de estos últimos ataques, el presidente del Líbano, Michel Aoun, dijo que las acciones por parte del gobierno de Israel eran tomados como una "declaración de guerra", lo que hizo tensar la situación todavía más teniendo en cuenta que significaría otra guerra entre los dos países y una desestabilización para la región.
"Esto nos permite recurrir a nuestro derecho a defender nuestra soberanía, independencia e integridad territorial", agregó el presidente en un comunicado haciendo referencia a la capacidad y casi obligación que tienen las autoirdades del Líbano para defenderse de cualquier ataque a futuro, sin descartar la posibilidad de una guerra.
A estas acusaciones se sumaron las autoridades de Irak, es así que este lunes el presidente Barham Salih recibió al Primer Ministro y a otros miembros del Parlamento para discutir la inestabilidad de la región y como actuar en cuanto a esto. Recordemos que Irak también fue víctima de los ataques israelíes. "La soberanía iraquí y el bienestar de su pueblo son una línea roja", dijo la presidencia en un comunicado.
En tanto, quien también intervino fue la Organización de las Naciones Unidas, la cual pidió por la máxima moderación entre ambos países. "Es imperativo para todos evitar una escalada", expresó la organización.
Por su parte el Hezbollah también habló a través de su líder, Hassan Nasrallah. El mismo aseguró que desde 2006, cuando estaba en guerra, que no había una acción de estas caracterísitcas hostiles por parte de Israel. Claramente hay algo que le molesta al gobierno de Netanyahu y tiene que ver con la presencia árabe en la región. Tal vez sea la proximidad de las elecciones a las cuales se enfrenta el Primer Minsitro.
Tengamos en cuenta que el Líbano e Irán tienen una unión política muy fuerte desde hace décadas. Para Irán es un punto de apoyo más que fuerte en el que puede confiar ciegamente.