Pero ahora volviendo a los errores en cuanto al conteo de datos, la gran consecuencia es que no se sabe la situación real del país y entonces cada resultado siempre dará negativo. “Ahora mismo en España se están contabilizando todos aquellos infectados que fallecen y que tienen una prueba positiva", explicó Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. El mismo después agregó que el Ministerio de Salud toma información recogida por otros y en eso basa su conteo.
Claro que el gran problema alrededor de esta situación es que no toda la población tiene acceso a hacerse la prueba del COVID-19 como tampoco a ser hospitalizadas, justamente porque el sistema de salud está colapsado. En otras palabras, si una persona fallece pero nunca fue diagnosticada, no es tomada como un caso más en el territorio: gran error. Lo mismo había sucedido en Francia semanas atrás y cuando incluyeron las residencias, su multiplicaron las cifras.
Al mismo tiempo se utilizarán datos erróneos a la hora de tomar decisiones a nivel nacional porque se estarán basando en cifras que en realidad no existen. Es así que una de las preguntas que aparecen es: ¿qué hay detrás a la hora de decidir que criterios utilizar para contar los casos y fallecidos por Coronavirus? ¿Es una cuestión de protección de la imagen política del gobierno o simplemente una falta de acuerdo?
Es aslgo lógico que el elegir dejar casos de lado va a dar un resultado menor y si bien los gobiernos locales aseguraron que se mantienen esos criterios, no dieron a entender por qué. Muchos lo pueden relacionar con una cuestión estrictamente de imagen política para provocar una buena impresión en la población, no alarmar con cifras altas y demostrar que el gobierno tiene la situación bajo control: esto sería lo más peligroso. En consecuencia todos los titulares de los diarios aseguran que la tendencia de fallecidos se "mantiene descendente" cuando tal vez es todo lo contrario.
“Seguimos teniendo fallecimientos, con una tendencia descendente, pero lo cierto es que siguen siendo cifras que tenemos que reducir lo antes posible”, explicó Simón cuando el conteo pasó los 18.000 fallecidos, sin tener en cuenta las residencias por supuesto. Si bien según lo que informaron desde el gobierno es que luego del escándalo se va a comenzar a tener en cuenta a los fallecidos en residencias, este no es el único problema que enfrentan.
En casos de crisis y pandemia como el actual, ¿es necesario establecer un criterio en común a nivel internacional a la hora de hacer un conteo e informar la cantidad de infectados y fallecidos? Al parecer si porque después de 2 meses de Coronavirus en el mundo comienzan las preguntas en cuanto a si las cifras que dan a conocer los gobiernos son las verdaderas. Esto ocurrió en China desde un principio cuando se empezó a acusar a la potencia asiática de esconder las cifras verdaderas de infectados, aunque luego se dejo de lado cuando Wuhan prácticamente fue sacrificada por el gobierno chino.
Era hora de que se comiencen a hacer estas preguntas, sobretodo teniendo en cuenta que la existencia de datos oficiales y uniformes en todo el mundo no es algo tranquilizador solamente para la población sino que también para los científicos que tienen que hacer su trabajo basándose en datos los más verosímiles posible. A esto se suma que todavía existe una gran incertidumbre alrededor del virus, no es necesario crear un factor más que despierte dudas.
"Algunas envían el número de pacientes ingresados en una fecha concreta, mientras que otras mandan el dato acumulado del número total de pacientes que han necesitado ingreso hasta esa fecha. Y por si fuera poco, algunas comunidades autónomas cambian de criterio a mitad de la serie sin corregir los datos anteriores. Así es muy difícil trabajar", explicó el investigador David Gómez-Ullate en una entrevista a la agencia española SINC.