"China ofreció un modelo de recuperación, estabilización y luego crecimiento", dijo a analistas David Weinberg, director de operaciones de Skechers USA Inc. Y esta es una de las grandes diferencias entre China y Estados Unidos que le pesa a Donald Trump y que por supuesto es un obstáculo en el intento por presentarse como el estado hegemón que era en el siglo pasado. En consecuencia el republicano avanza poniendo el ojo en la carrera tecnológica.
Desde The Wall Street Journal dan ejemplo de muchas de las empresas que se refugiaron en China: Gucci, la marca elité de moda, aseguró que sus ventas trimestrales cayeron un 43% año tras año, pero aumentaron en más del 40% en China. En cuanto a Nike, las ventas en China aumentaron un 1% respecto al año anterior, lo que ayudó a compensar una disminución de los ingresos globales del 38%.
Aunque esto no significa que China sea el oasis de bienestar económico en medio de una pandemia mundial y recesión global ya que las cifras de desempleo tocaron un pico histórico con la llegada del coronavirus. Si bien se está comenzando a estabilizar la situación, de acuerdo con los expertos: "los empleos que se crean son principalmente de baja remuneración y temporales y no están aumentando el poder adquisitivo de las personas", dijo Dan Wang, analista de la Unidad de Inteligencia Económica a WSJ.