Además, otro de los problemas que tendrá el hasta hoy príncipe Harry será el de su seguridad. Actualmente, el príncipe y la actriz tienen a 6 guardaespaldas permanentes que forman parte de la Policía Metropolitana y cuyo sueldo corre a cargo de los contribuyentes y supera los US$ 131.000 al año.
Sin embargo, eso no es problema para el hijo de la princesa Diana, y quiere más bien, como dice su comunicado, su independencia económica. Cuál: su herencia. Para de ese modo poder hacer una vida "normal", alejado de las presiones de la realeza, teniendo en cuenta que además, él nunca llegaría a ser el Rey.
Así las cosas, el dinero no parece ser lo que le preocupa a Harry, sobre todo cuando su patrimonio seguramente le alcanzará para costear el resto de su vida.
En 2014, un reportaje periodístico informó que el patrimonio del príncipe Harry era de unos 17 millones de euros. Incluso más que el de su hermano mayor, Guillermo, que alcanzaba en ese año los 11 millones.
Se abre a partir de ahora un proceso de delicada negociación entre los duques de Sussex y Buckingham en el que deberá definirse la velocidad y alcance del distanciamiento que han anunciado y los arreglos financieros necesarios hasta que puedan alcanzar su pretendida “independencia económica”.
El matrimonio real ha realizado este comunicado después de seis semanas de vacaciones en las que decidieron desaparecer del foco mediático tras un año en el que ambos admitieron haberse enfrentado a muchas dificultades con los medios de comunicación por su estilo de vida. Precisamente los últimos días de este retiro los han pasado en Canadá, donde se han dejado ver junto al pequeño Archie.
Es esta región de América del Norte donde podrían instalarse, según algunas fuentes cercanas a la pareja. Algo que tendría sentido debido a que Markle siente especial predilección por este país ya que vivió en Toronto durante los años en que la exactriz trabajó en la serie Suits, que se rodaba en la ciudad canadiense, cuyas siete temporadas protagonizó y que abandonó hace más de dos años para unirse a la familia real británica.