Sin embargo, la pandemia por coronavirus y, en consecuencia, las medidas de confinamiento, además de producir una crisis sanitaria a nivel mundial, trajo consigo devastadores efectos económicos. En el caso de Irak, dicha crisis potenció un fenómeno que ya se venía dando en el país: la violencia doméstica.
De acuerdo al sitio de noticias catarí Al Jazeera, la policía afirma que la violencia doméstica ha aumentado un 20% en Irak desde el inicio de la pandemia, la cual trajo como consecuencia que muchos iraquíes queden por debajo del umbral de la pobreza.
En suma, el aumento de este fenómeno sacó a la luz el escaso apoyo legal y financiero del que disponen las víctimas en Irak, las cuales se ven atrapadas en hogares abusivos producto de las normas sociales conservadoras que consideran vergonzoso que las mujeres se vayan o busquen justicia, informa Al Jazeera.
La violencia contra las mujeres está normalizada en la sociedad y las leyes iraquíes. Aunque la Constitución de Iraq prohíbe toda forma de violencia y maltrato en la familia, escuela y en la sociedad, el Código Penal establece que el castigo de una mujer por su esposo supone el ejercicio de un derecho legal y, por tanto, no es delito. Muy pocas mujeres presentan una demanda penal y los agresores suelen quedar impunes.
Conforme a un estudio realizado por el Ministerio de Planificación en 2012, y citado por Al Jazeera, más de la mitad de las mujeres encuestadas creían que golpear a una esposa por desobedecer la orden de su marido no constituía violencia. Y, según las estadísticas de las Naciones Unidas, el 46% de las mujeres actualmente casadas en Irak estuvieron expuestas a al menos una forma de violencia emocional, física o sexual por parte de su pareja.
Al Jazeera señala que en 2014 se presentó en el Parlamento un proyecto de ley sobre violencia doméstica por primera vez, pero, como era de esperarse, los avances quedaron estancados por la oposición de los legisladores, ya que creen que la ley erosionaría el tejido social iraquí.
Frente a esta difícil situación, algunos grupos de derechos humanos llevan a cabo refugios clandestinos ya que esto lleva consigo graves riesgos legales y de seguridad. La Organización para la Libertad de las Mujeres en Irak es la encargada de gestionar varios refugios en Bagdad. De acuerdo a lo explicitado por Al Jazeera, el año pasado, el gobierno presentó una demanda contra la organización y exigió su disolución. El significar la división de las familias, la explotación a las mujeres y la ayuda a fugarse, eran algunos de los motivos que se presentaron.
Según la agencia de noticias EFE, el Fondo de Población, el Alto Comisionado de los Derechos Humanos, Unicef y ONU Mujeres expresan la urgencia de aprobar una Ley contra la Violencia Doméstica en Irak y piden que se invierta más en línes directas y servicios que apoyen el papel de las ONG, para mantener los refugios para mujeres y niños que huyen del abuso y castigar a los delincuentes.