En consecuencia, es un riesgo muy grande que al parecer Von der Leyen está dispuesta a correr en un momento donde uno de los mayores cuestionamientos es: ¿qué pasará con la unidad de la Unión Europea que bastante quebrada está luego del Brexit y que cada país haya reaccionado en forma individual a la crisis? A su vez tengamos en cuenta que los principales objetivos de Europa también se vieron trastornados por la pandemia ya que muchas personas comenzaron a manifestarse en contra del concepto de la globalización y como si no fuese poco, cuando Italia estaba en emergencia nadie reaccionó con eficacia desde Bruselas.
Pero ahora volviendo al plan de recuperación, si bien podría tener impactos negativos, el no hacerlo podría terminar de hundir al viejo continente en una crisis económica que impulse a países como Italia a seguir los pasos del Reino Unido. La idea central del plan, según dio a conocer el diario EL PAÍS, es elevar indefinidamente el presupuesto de la Unión Europea. Aunque uno de los dilemas que se presentan es si establecer una deuda perpetua: es decir aquella que no incorpora obligación de reembolso ni tiene fecha de vencimiento fijada y puede ser cancelada en cualquier momento, o no.
De acuerdo a cómo lo describieron muchos medios este sería el Plan Marshall de Europa en el siglo XXI. Aunque ya hay desacuerdos entre lo que buscarán ambos extremos del continente. Tanto España como Italia y Francia, 3 países claves en Europa pero cuya economía no es definitiva como Alemania, proponen la deuda perpetua, mientras que Angela Merkel, la canciller alemana asegura que no aceptará bonos y deuda con ninguno de los países miembros teniendo en cuenta que esto podría llevar a separación. Es así que la misma propone que el rescate ponga a disposición de todos los países de la región hasta 240.000 millones de euros en préstamos.
En tanto, el rol político de cada país y presidente en la decisión será clave para definir la geopolítica de la región a futuro. Es así que el mandatario español, Pedro Sánchez está activo en las conversaciones sobre las medidas, estará presente en la reunión del jueves y también es la voz que representa una de las propuestas en cuestión. Del mismo modo se presenta el francés Emmanuel Macron y por supuesto, Merkel. Sin embargo, el primer ministro italiano, Guiseppe Conte, no está siendo una de las voces cantantes a pesar de que su país sea uno de los que más necesitan asistencia.
Si bien ya mencionamos las posiciones de los 3 principales países, desde Bruselas se niegan a establecer una deuda perpetua porque por supuesto temen que se repita una situación parecida a la de 2008, en su lugar ofrece que los períodos de entrega del dinero sean más flexibles así es posible atraer a una gama más amplia de inversores y dilatar los vencimientos para evitar que se desvíen los planes presupuestarios europeos.
Si observamos los planes que presenta cada país queda claro que el foco de los territorios que se encuentran en una situación más difíciles que otros quieren una salida rápida y efectiva para proteger el mercado interno que fue bastante golpeado por la crisis del COVID-19, aunque esto signifique poner en riesgo los objetivos de unión y globalización que está intentando cuidar Europa. Tal es así que Macron llegó hasta pensar en buscar salidas externas a las instituciones europeas.
Esto refleja que llegó a Europa la crisis más importante luego de la Segunda Guerra Mundial que en ese entonces como consecuencia acabó con la creación de la Unión Europea, ¿acabará esta vez con el completo colapso?