Como el Reino Unido fue uno de los países más afectados, el mandatario conservador ahora está desesperado por intentar disminuir los impactos económicos, al igual que ocurre con Donald Trump. Tal es así que este viernes anunció que el acuerdo que tenía con Bruselas como parte del Brexit con respecto a imponer controles fronterizos completos después del divorció, quedaría sin efecto teniendo en cuenta que las empresas no pueden seguir sufriendo luego de la pandemia. "Esta sería una buena noticia para muchas empresas, que simplemente no están listas para cambios caóticos con nuestro mayor socio comercial a fin de año", explicó Josh Hardie, subdirector general de la Confederación de la Industria Británica.
Aunque claro, nada fue aceptado por Bruselas todavía. Es por eso que Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen mantendrán una conversación telefónica el próximo 15/06 para intentar reactivar las relaciones entre ambas partes. Sin embargo este no es el mayor problema de Johnson ya que por un lado este se muestra dispuesto a hacer todo por el Brexit pero por el otro lado el virus llegó con desconfianza por parte de los miembros del partido conservador ya que los planes originales para este 2020 ya no serán posibles. La ventaja del mandatario es que tiene mayoría en el Parlamento y 4 años más asegurados en Downing Street (residencia oficial del ejecutivo).
El punto de inflexión para el gobierno de Johnson llegó cuando este se contagio con COVID19 y se vio obligado a dejar el puesto de líder por algunas semanas. Hasta ese momento el mandatario se mostraba seguro y en contra de las medidas extremas de aislamiento y de cierre de la economía. Sin embargo todo cambio cuando las cifras de contagiados comenzaron a subir, se vio obligado a ser más flexible. Al mismo tiempo cambiaba la percepción de la población ya que según una encuesta de You Gov, después de la enfermedad del Primer Ministro, 49% lo desaprobaban, y solo el 32% dijo que lo aprobaba.