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El FMI presiona a los países ricos a salvar a los más pobres: ¿es hora de globalización o nacionalismo?

Los casos de Coronavirus se acercan a los 2 millones en todo el mundo y las grandes potencias como Estados Unidos y China son y fueron los países donde mayor impacto tuvo la pandemia. Si bien el gobierno de Donald Trump está haciendo malabares para estabilizar la economía y evitar que el sistema de salud colapse totalmente, al igual que están realizando potencias europeas como Alemania, una de las grandes preocupaciones está en ¿qué pasará con los países más pequeños y pobres? Es así que mientras el G-20 organiza su próxima reunión a través del mundo virtual, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial presionan para establecer un rescate económico global.

El gran problema y preocupación que se encuentra detrás de los colapsos del sistema de salud a nivel internacional, la ola de fallecimientos e infectados y las consecuencias políticas del Coronavirus, es el futuro de la economía mundial teniendo en cuenta que los expertos ya comunicaron que se espera una gran recesión para los próximos meses. Es así que mientras los datos económicos y financieros de Estados Unidos asustan todos los días y el presidente Donald Trump está desesperado por volver a reactivar la economía lo antes posible, los gigantes como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial presionan por una solución. 

Mucho se habló de que esta pandemia podría tener consecuencias económicas más grandes que las de la crisis financiera de 2008 y hasta la Gran Depresión de Wall Street en 1930. Aunque claro que los únicos afectados no serán las grandes potencias como la Unión Europea, China y Estados Unidos, sino que según especialistas la catástrofe caerá fuertemente sobre los mercados emergentes como Brasil, India y Sudáfrica. Esto sería un caos teniendo en cuenta que no solamente las potencias estarán e problemas, sino que la economía mundial tocará la lona.

Recordemos que de acuerdo a las estimaciones del FMI, el producto interno bruto (PIB) mundial disminuirá en más del 2 por ciento este año, la primera vez desde la Gran Depresión en la década de 1930. Aunque el pronóstico no es el mismo para los países en desarrollo. A esto por supuesto se le suma la reciente crisis del petróleo que se desató luego de la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita, la cuál finalmente fue intervenida por el presidente Trump que al parecer logró encontrar una solución. 

En consecuencia, mientras tanto el FMI como el Banco Mundial organizarán reuniones virtuales para establecer cuales serán los siguientes pasos a seguir en la salida de la crisis, tal como ya hicieron los miembros del G-20 un mes atrás. Una de las medidas que exige el FMI y el Banco Mundial gira en torno a una especie de "moratoria de pagos", así lo describió este lunes 13/04 el Financial Times. El mismo consiste en que los países que tienen deudas con otras naciones suspendan los pagos por al menos 14 meses. Claro que no hubo buena recepción por parte de los países más ricos. 

Sin embargo no todo es tan fácil porque en caso de que los países del G20 acepten la iniciativa, luego habra que decidir que naciones entran en el programa y cuales quedan afuera y eso no será tarea fácil para los gobiernos. 

Aunque de acuerdo a lo que informaron expertos al Wall Street Journal, muchos creen que dentro de este mundo globalizado en crisis hay una falta de unidad y de objetivo común en los encargados internacionales de las finanzas. En otras palabras: cada uno está preocupado por salvar su propio territorio sin importar que pasará en la periferia. 

"Si bien hay muchas buenas respuestas 'nacionales', como las acciones monetarias y fiscales de Estados Unidos. La suma de las partes nacionales podría ser mayor con la cooperación multilateral", explicó al WSJ  Mark Sobel, un ex funcionario del Departamento del Tesoro norteamericano. El mismo se refirió a que lo que ocurrió en las crisis anteriores fue que no hubo reacción suficiente por parte de los gobiernos, aunque ahora el problema es que cada uno piensa en solucionar su propia situación.

Esta además es otra de las señales que demuestran que en tiempos de crisis, la globalización no es el camino que elige la mayoría, ni siquiera la Unión Europea, mucho menos Estados Unidos teniendo en cuenta su líder nacionalista. Es así que inevitablemente se vuelve a la unión y compromiso alrededor del mundo frente a la pandemia que al parecer hace falta en estos momentos pero que es una bandera en situaciones de calma y paz. Es allí donde entra la presión de los organismos internacional para lograr que una crisis de esta magnitud no acabe destruyendo todo lo construido hasta el momento. 

Aquellos con mayores recursos y espacio político necesitarán hacer más; otros, con recursos limitados, necesitarán más apoyo", explicó Kristalina Georgieva, la líder del FMI en su discurso transmitido el pasado jueves 09/04. Aunque ahora el mundo está a la espera de las nuevas ordenes y estimaciones que serán publicadas el próximo martes 14/04 con las proyecciones económicas e informes que se suelen hacer en estos momentos del año. Aunque claro no se esperan buenas noticias: "de hecho, anticipamos las peores consecuencias económicas desde la Gran Depresión", explicó Georgieva. 

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