Todos los analistas coincidieron en que el debate fue un desastre como tal; algunos culparon de ello a Trump, con su habitual estilo de "matón" que no deja hablar a su oponente. Otros culparon al moderador Chris Wallace por no ejercer correctamente su función. Otros culparon a ambos candidatos por el 'bolonqui': ambos se interrumpieron mutuamente y actuaron como niños.
Los temas fueron desde la pandemia del coronavirus a la elección del juez a la Corte Suprema, pasando por el cambio climático, impuestos, el sistema de salud, racismo y otras cuestiones domésticas.
Pero los momentos más tensos del debate se dieron cuando Trump atacó al hijo de Biden y ambos empezaron a intercambiar acusaciones contra sus respectivas familias.
Al final, el debate fue una puesta en escena de distintos estilos más que de diferencias en cuanto a qué políticas deberían aplicarse -que al fin del día, no son tantas-.
Biden salió bien plantado: se mostró sólido y fue sumamente hábil para devolver a Trump un poco de su propia medicina sin caer en lugares demasiado bajos.
Sin embargo, el candidato demócrata sigue teniendo un problema en la dicción (a veces deja frases abiertas o inconclusas) que lo perjudica un poco.
Lo cierto es que según varios sondeos, el "ganador" de la noche fue el demócrata: de acuerdo a un sondeo de ABC Action News, un 58% votó que Biden ganó el debate contra un 42% que piensa que ganó el republicano.
De acuerdo a CBS News/YouGov, un 48% de los votantes cree que Biden ganó y un 41% cree que ganó Trump.
Según la CNN, 6 de cada 10 personas que vieron el debate creen que Biden estuvo mejor.