Si bien más de dos tercios de los miembros votantes que asistieron a una cumbre de líderes de la iglesia en la región amazónica en octubre, habían aceptado el cambio, el Papa dio marcha atrás inesperadamente. No está claro si fue su propia decisión o si anteriormente existió una presión por parte del sector conservador.
El celibato en los sacerdotes es una de las características históricas de la religión católica, pero al no ser considerado un dogma, es decir algo que obliga la Iglesia, puede ser modificado de acuerdo al gusto del líder de la entidad y por supuesto el resto o por lo menos la mayoría de los miembros. "Francisco tenía miedo de dividir la iglesia", explicó el italiano Marco Politi, un analista experto en el Vaticano.
La Iglesia católica está atravesando un claro momento de cambio y no se puede negar que ya está dividida, pero ahora la misión de Francisco es que no se termine de quebrar. Mientras que la entidad más grande del mundo está hundida en escándalos financieros y de corrupción que involucra a miembros ya expulsados, y mientras Francisco se pone al frente de causas como la protección del medio ambiente y de refugiados, el sector conservador está a la espera de qué sucederá pero por supuesto siempre fijando límites.