Si bien la salida de Esper ya estaba decidido hace tiempo ya que algunos medios locales habían reportado que el mismo estaba redactando una renuncia, sobre todo después de las fricciones con el presidente de cara a la represión de las protestas luego de la muerte de George Floyd en el mes de mayo. Ahora su reemplazo es Christopher C. Miller, el muy respetado Director del Centro Nacional de Contraterrorismo. Así lo presentó el presidente Trump. Aunque las preocupaciones de Netanyahu van más allá que Esper.
Se espera que Joe Biden ponga el foco de su política internacional en China y Rusia, de esta forma Israel pasa de ser el protegido de Estados Unidos, a un país con una economía maltratada y profundas fisuras sociales como otros. A esto se le suman las declaraciones del futuro presidente en cuanto a Irán ya que explicó que el objetivo era "mostrarle el camino hacia la diplomacia". Lo que se podría leer como una oferta para volver a entrar en el acuerdo nuclear de la administración Obama. Con esto también llegaría un enfoque más parcial en cuanto al conflicto israelí-palestino.
De acuerdo a lo que explican algunos analistas, Netanyahu no podría haber ganado las elecciones tan reñidas en Israel sin el apoyo político y militar de Donald Trump teniendo en cuenta que sus ideas de anexión de Cisjordania y el reconocimiento de los Altos del Golán por parte del republicano fueron lo que desvío la mirada de los votantes de los casos de corrupción de Netanyahu. A todo esto es importante recordar que en un intento de respaldar a Donald Trump, el líder israelí se mostró reacio hacia los demócratas. Incluso durante tiempos de Obama ya lo hacía.