Esto despertó la furia de países como Turquía cuya religión principal pero no oficial es el Islam. Aunque el mandatario nacionalista, Recep Tayyip Erdoğan, cada vez da más pasos para unir a la religión con el estado. "Condenamos tajantemente la decisión de la revista Charlie Hebdo de publicar de nuevo caricaturas que faltan el respeto a nuestra religión y a nuestro Profeta", explicaron en un comunicado oficial desde el Ministerio de Relaciones Exteriores turco.
"Son inaceptables los intentos de las autoridades francesas, en primer lugar del presidente Macron, de encuadrar este asunto en la libertad de expresión", agregaba la declaración. Y aquí es donde está la clave de la situación: lo que hace Charlie Hebdo, ¿es libertad de expresión o en su lugar es una provocación innecesaria para los religiosos del Islam? “Hubiera sido inaceptable para nosotros comenzar este ensayo sin mostrárselo a lectores y ciudadanos”, explicaron en un editorial de Charlie Hebdo.
Los mismos hacen referencia a que el dejar de publicar en una fecha tan importante para la revista donde finalmente 14 personas serán juzgadas por cargos que van desde la pertenencia a una organización terrorista hasta el suministro de armas y la financiación del terrorismo, es un acto casi de "cobardía periodística".
Al mismo tiempo es importante recordar que el ataque a la revista fue el primero de muchos que llegaron en Europa los meses y años siguientes. Específicamente en Francia el ataque reconocido por militantes del Estado Islámico (ISIS) que mató a 130 personas en París en noviembre de 2015 y que en consecuencia llegó como un impulsa para la extrema derecha en todo el viejo continente la cuál se agarró del peligro externo para hacer campaña y volverse al nacionalismo.
Si bien los hombres que habían sido autores del ataque murieron días después ya que fueron encontrados por las autoridades policiales, quienes ayudaron logísticamente a que el mismo ocurra son quienes enfrentan un juicio ahora.