Casos como estos llevan directamente a mirar la imagen más grande teniendo en cuenta que los grandes líderes del mundo como Donald Trump y Jair Bolsonaro también son movidos por la religión y el evangelismo específicamente. Tal es así que cuando en Brasil se declaró finalmente la cuarentena, el presidente decidió excluir a las iglesias evangélicas como si fueran un lugar seguro donde el virus no ingresa. Esto ocurrió luego de que Bolsonaro asegure que Brasil se salvará de la epidemia porque está protegido por Dios y "es fuerte".
Aunque la situación actual es algo distinta: en el país más grande de América Latina ya se registraron más de 24.000 casos y 1.300 fallecidos. Pero a pesar de los datos, el mismo asegura que la Iglesia es el lugar de refugio para muchas personas, que si bien es algo peligroso, también es algo cierto. Al mismo tiempo, este martes 14/04 dijo:" estamos en el país cristiano más importante del mundo, vivimos un momento difícil y sabemos bien quién nos puede curar, Dios por encima de todo. Siempre”. Esto mismo despertó una mayor fricción entre el presidente y su Ministro de Salud.
Recordemos que el encargado de la salud a nivel nacional, Luiz Henrique Mandetta, se enfrentó con el presidente en un principio debido a su negativa de imponer la cuarentena total y por supuesto su constante descreimiento hacia la pandemia. Además teniendo en cuenta que el presidente tomó una posición al parecer inamovible de preservar la economía antes que la salud. Si bien el mismo aseguró que existen desacuerdos, desmintió cualquier tipo de grieta y aseguró que el enemigo principal tanto para la salud como para la economía es el Coronavirus y en ese caso están todos en la misma vereda.