Manning era un soldado estadounidense llamado Bradley cuando en 2010 filtró más de 7000 documentos secretos sobre las guerras de Irak y Afganistán, 250.000 cables diplomáticos entre ellos.
La detención de Manning se produjo en mayo de 2010 en Bagdad por el comando de Investigación Criminal del Ejército de los Estados Unidos, y condujo a su retención sin cargos durante más de un mes en una prisión militar en el Campamento Arifjan en Kuwait. Posteriormente trasladaron a Manning al centro de detención militar de Marine Corps Brig, en Quantico, en el estado de Virginia (Estados Unidos) para afrontar un proceso con la justicia militar de su país, explica Wikipedia.
Fue juzgada y condenada a 35 años de prisión.
El 22/8/2013, un día después de conocerse su sentencia, Manning anunció que deseaba vivir como una mujer y usar el nombre de Chelsea E. Manning.
Fue indultada por el entonces presidente Barack Obama, a principios de 2017.
Durante el tiempo en prisión llevó a cabo un proceso de transición de género.
En marzo del 2019 fue encarcelada nuevamente, tras negarse a testificar ante un gran jurado que investiga el caso de Wikileaks y de su fundador, Julian Assange.
Fue brevemente liberada en mayo debido a una razón técnica antes de ser encarcelada de nuevo al cabo de unos días, explica el diario La Vanguardia.
De acuerdo con el comunicado del equipo legal de Manning, a pesar de esas sanciones y más de un año de encarcelamiento, la activista “sigue firme en su negativa a participar en un proceso secreto del gran jurado, que ella ve como muy susceptible al abuso”.
La señora Manning ha indicado previamente que no traicionará sus principios, incluso a riesgo de sufrir graves daños ella misma”, indicó el documento.
En una carta al juez Anthony Trenga, escrita el año pasado, Manning explicó que se opone al gran jurado pues lo considera “un esfuerzo para intimidar a periodistas y editores que hacen una labor pública crucial”.
“He tenido estos valores desde que era niña, y años de encierro para reflexionar sobre ellos", afirmó. “Durante gran parte de ese tiempo, dependí para sobrevivir de mis valores, mis decisiones y mi conciencia. No los abandonaré ahora”, afirmó.