Si bien las aguas fueron apaciguadas desde un principio luego de ver a aproximadamente 300 detenidos y medios de comunicación en peligro con la llegada de una legislación tan amplia, algunos empresarios hasta temen que "una disputa comercial con una empresa china podría interpretarse como una violación de la ley", explica The Wall Street Journal. Es así que el futuro de la ciudad al fin y al cabo está en manos de cómo las autoridades quieran interpretar las limitaciones de la ley.
"Básicamente van a ejecutar su propio juego, y eso es preocupante", explicó a WSJ, Christine Yang, abogada de Hong Kong en una compañía que fabrica equipos de protección personal. Si bien cuando la legislación fue aprobada y anunciada por primera vez los mercados cayeron casi un 6%, esa ya no es la situación, de hecho el pasado miércoles cerraron a la alza y un gran guiño de optimismo hacia los planes y las supuestas buenas intenciones de Xi Jingping.
Al mismo tiempo, miles de ciudadanos se muestran contra la legislación y buscan apoyo donde sea, desde Donald Trump hasta Boris Johnson y las marcas que consumen a diario. Aunque esto último es un problema ya que si los gigantes como HSBC hacen comentarios con respecto a la invasión China, corren el riesgo de enfrentas sanciones o perder el acceso al mercado si hablamos de otras grandes marcas. Esto nos lleva directamente a la autocensura que ya comenzó en el país por temor a las consecuencias.
Si bien lo que sucede en el interior de China es desconocido por el resto de los países teniendo en cuenta que el Partido Comunista siempre decidió manejarse con cierto secretismo y autoritarismo, es de conocimiento internacional que la libertad de prensa y de expresión está prohibida en China. Y ahora también lo estará en Hong Kong. Es por eso que quienes ahora toman precauciones de qué dicen o qué hacen no solamente son los activistas, los profesores, los periodistas sino también las personas comunes que hasta meses atrás estaban protestando en las calles.
"Jonathan Chan, copropietario de un restaurante que apoya abiertamente el movimiento, eliminó todos los carteles y materiales que hacían referencia a la independencia de la ciudad", cuenta el WSJ al recopilar historias de personas que deciden seguir luchando por la causa de la democracia y los derechos humanos en silencio. Esto teniendo en cuenta que la ley incluye castigos de hasta cadena perpetua y, otra vez, es un misterio con que lineamientos se va a aplicar y sobre quien.