El estado isleño al sur de India, luego de haber sido golpeado por más de 10 años de revueltas e insurgencias, es devastado una vez más por una serie de 9 explosiones contra Iglesias Católicas, justo cuando la comunidad cristiana celebraba el renacimiento de Jesucristo, el domingo de Pascua.
La guerra civil que tuvo lugar en Sri Lanka acabó en la marginación de la comunidad musulmana que, a pesar de representar el 10% de la población, el presidente actual, Maithripala Sirisena es de religión budista, que supone más de en un 70% del país. Es por eso que un golpe terrorista de estas características no sorprende lo suficiente en un país controlado por las tensiones étnico religiosas.
El grupo culpado por el gobierno es conocido en el territorio por promover la ideología terrorista islamista en el país del Océano Índico, pero hasta ahora no habían perpetrado ningún ataque mortal. Por ejemplo, a fines de 2016, uno de los líderes del grupo, Abdul Razik, fue detenido por incitar al racismo en sus discursos y en redes sociales.
En tanto, lo único que se sabe hasta ahora de este grupo es que desde siempre estuvo vinculado a la profanación de las estatuas budistas luego de una etapa de discriminación a los musulmanes en la isla, tanto por parte del gobierno como de los ciudadanos. Además su intención nunca fue, al menos públicamente, la eliminación de otras religiones o la supremacía islámica, sino que era provocar la división de la sociedad, es por eso que Sri Lanka nunca antes había experimentado el terrorismo de este tipo.
En contrapartida, tras acusar al grupo, el portavoz del gabinete, Rajitha Senaratne, explicó que por más peligroso que sea esta organización, no podrían nunca haber tenido el alcance que tuvo. Por eso dijo: “Hubo una red internacional sin la cual estos ataques no podrían haber tenido éxito”, sin dar ningún otro detalle y dejando lugar a las posibles teorías conspirativas de los distintos países.
Además, según reflejaron los documentos entregados por dos funcionarios anónimos del gobierno de Sri Lanka al diario norteamericano, The Washington Post, las autoridades del país ya estaban avisadas de un posible ataque suicida de "grupos extremistas contra iglesias católicas", con fecha del 11/04. Pero de ser así, ¿por qué los miembros del gobierno no hicieron nada para evitarlo?
Por otro lado, luego de los numerosos ataques, 87 detonadores fueron encontrados en una de las principales estaciones de tren de la ciudad. En consecuencia, el presidente, Maithripala Sirisena, decidió declarar estado de emergencia, el cual entrará en vigencia luego de las 12 de la noche del lunes 22/04, hasta fecha indefinida y autorizará a las fuerzas policiales y Ejército a detener e interrogar personas sin orden alguna.
En el comunicado, el oficialismo explicó que las medidas se limitaran a la lucha contra el terrorismo, sin tener consecuencias sobre la libertad de expresión, lo que tal vez preocupaba a los habitantes.