Si bien es una medida de prevención efectiva, teniendo en cuenta que quienes se encuentran bajo prisión no tienen permitido salir al exterior, quienes se encargan de la seguridad del establecimiento y todos los empleados sí lo están, y al parecer no se concretó ningún tipo de control sobre ellos. En consecuencia comenzaron los disturbios y 2 personas ingresaron a la fuerza a la enfermería de la cárcel para después morir de sobredosis de sustancias.
Este accionar de revueltas se produjo en otros establecimientos, por ejemplo en la prisión de Poggioreale en Nápoles, "la cárcel y sus autoridades sufrieron daños por millones de euros después de que unos 1,000 prisioneros se amotinaran", informó el diario europeo, la Repubblica. Antes de que estallen los disturbios, muchos prisioneros habían exigido amnistías, teniendo en cuenta que su salud estaba siendo puesta en grave peligro. A esto se le suma el nivel de desinformación que existen en las prisiones en general.
Al mismo tiempo es importante destacar que Italia es el segundo país con mayor cantidad de afectados. En consecuencia, los Museos Vaticanos están cerrados hasta principios de abril, al igual que los museos. Mientras que muchas tiendas y cafés estaban abiertos, no hay mucha gente caminando por el centro de Milán.
Por otro lado, mientras el gran problema a nivel mundial, derivado del Coronavirus, es la falta de suministros en los centros de salud, como a su vez la falta de protocolo, desde países como Italia y Japón denunciaron reiteradas desapariciones de máscaras y desinfectantes para manos. "Estos son los episodios de saqueo ... en un momento en que estos dispositivos son tan importantes para la salud”, dijo a The Wall Street Journal, Marco Damonte Prioli, director de un hospital en la región de Liguria de Italia. Las mismas denuncias se repitieron en Estados Unidos y Francia.