De todos modos, evitaron cruzarse, ya que ninguno estuvo en la mesa de negociación y tampoco aparecieron en la foto de protocolo.
Más allá de ésto, el paso dado hoy en Alemania es muy importante porque confirma el alto al fuego por parte de las naciones extranjeras, algunas de ellas muy importantes en su apoyo militar, y además compromete a la vigilancia minuciosa del cumplimiento del embargo a la importación de armas en Libia decretado por la ONU y a la permanencia neutral de cada país sin favorecer así a ninguno de los bandos.
La cumbre fue organizada tanto por el gobierno alemán como por la ONU y reunió a los distintos Jefes de Estado de las naciones implicadas en la guerra, sumados a los mencionados contendientes libios.
El plan busca definitivamente continuar la tregua entre estas dos fuerzas anunciada la semana pasada.
La canciller alemana Angela Merkel sostuvo que con este tratado se logró "contribuir y dar un nuevo impulso al proceso político en Libia, para llevar la paz al país y al pueblo libio".
“No hay posibilidad para una solución militar”. “Necesitamos una solución política”, continuó.
Según la canciller, "no resolverá todos los problemas de Libia" pero sí le dará un "nuevo ímpetu" a la búsqueda de una salida pacífica.
Para concluir, remarcó como muy importante "que se respete el embargo de armas y un control más de cerca y con más vigor que en el pasado".
El documento firmado no solamente llama a la unidad, la integridad territorial de Libia, sino que también afirma que "la solución de la crisis solo se puede dar a través de un proceso político controlado y liderado por los libios".
Si bien es muy prematuro para hablar de una proceso de paz, esto sin dudas representa un gran avance en esa lucha. En definitiva, se cumplió con algo que la ONU venía buscando hace tiempo: garantías de los países extranjeros de no más injerencia militar en Libia.