A todo esto las empresas aseguran que bloquear un asiento por fija los llevaría a la quiebra o las obligaría a aumentar el precio de los pasajes hasta un 50% para compensar la pérdida de pasajeros. Lo cierto es que en las próximas 24 horas se reunirán funcionarios y empresarios europeos para resolver una norma común.
De acuerdo con la Asociación Internacional de Transporta Aéreo (IATA), una ubicación menos reduciría la ocupación de los aviones a 62%, cuando para ser rentable la industria requiere volar con una ocupación no menor a 77%. Ello incrementaría los costos y los precios de los pasajes tendrían que subir entre 43% y 54%, según la región. Así, solo cuatro aerolíneas entre 122 sobrevivirían, dice la asociación.
Todas la empresas destacan la seguridad del aire dentro de las cabinas, señalan que aplican el mismo sistema de ventilación que se utiliza en los hospitales, y que el aire se recicla cada 2 o 3 minutos. Esto, indican, hace innecesario dejar asientos vacíos, porque el aire dentro de un avión es más limpio que en la mayoría de los ambientes por los que circulamos.
“Existe un riesgo muy bajo de transmisión de virus a bordo. Cualquier forma de distanciamiento físico es innecesario, ineficaz y simplemente impracticable, dado que se puede lograr el mismo resultado usando máscaras faciales en un ambiente de cabina ya esterilizado”, señaló Thomas Reynaert, director gerente de Aerolíneas para Europa (A4E), en una entrevista al diario El País.
Y aunque hay quienes aseguran que existe incertidumbre sobre indicios de transmisión en los aviones, Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) y director general de la empresa easyJet, aseguró que l"os controles de temperatura, los test de covid-19, los barbijos y el pasaporte de inmunidad son medidas suficientes que harían innecesarias otras, como la supresión de asientos".