Mientras tanto, el lanzamiento de los fármacos no fueron bien como se esperaba, peor aún, podría volverse aún más problemático. La idea era que los trabajadores de la salud en primera línea y todos los residentes y trabajadores en centros de atención a largo plazo deberían ser los primeros en la fila para recibir las vacunas. Pero eso cambió. Alex Azar, director del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. dijo que ese enfoque provocó un cuello de botella en la distribución de vacunas. Solo alrededor de 9,3 millones de personas recibieron su primera dosis, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., aunque de momento se pusieron a disposición de los estados 38 millones de dosis.
Azar llevó a unos 163 millones de personas más al frente de la línea de vacunas. Eso es aproximadamente la mitad de la población adulta de Estados Unidos. Lo hizo con una directiva que decía que todas las personas de 65 años o más y cualquier persona de 16 años o más con una comorbilidad, como diabetes o incluso alguien que fuma, ahora deben considerarse objetivos prioritarios para recibir las vacunas.
Por su parte el Comité Asesor de Prácticas de Inmunización (ACIP) que creó las pautas de implementación de los servicios, coloca a los trabajadores de la salud y los asilos de ancianos al frente de la línea. Beth Bell, profesora de la Universidad de Washington, que presidió el grupo de trabajo, expresó su consternación por la decisión de Azar.
Ella insiste en que, si bien todos quieren el lanzamiento de vacunas lo más eficiente posible, está bastante preocupada por los cambios de Azar, duda de su efectividad. Algunos expertos, como Bell, temen que esto genere filas más largas y más confusión en cuanto a quién debe vacunarse. Estas discusiones se mantienen mientras el COVID-19 continúa aumentando a niveles sin precedentes.
En USA 4320 personas murieron por la enfermedad según la Universidad Johns Hopkins, un récord y solo la segunda vez que más de 4000 personas fallecieron en un solo día. Durante la semana pasada, el promedio fue de 3300 pacientes cada día. Eso representa un aumento del 217% del número promedio de muertes por día a mediados de noviembre.
Desde que comenzó la pandemia en los Estados Unidos, ocurrieron casi 23 millones de casos confirmados. Aproximadamente 381.000 personas muerto a causa de la enfermedad. En el mundo, hubo más de 91 millones de casos confirmados. Y, en el planeta , casi 2 millones de personas perdieron la vida por igual motivo datos que ratifica La Universidad Johns Hopkins
Según los científicos, nada indica que la E484K sea suficiente para que las nuevas variantes de covid se vuelvan resistentes a las vacunas actuales. Incluso si se demuestra que con esta mutación el organismo reconoce menos el virus, otros componentes de las variantes deberían seguir estando al alcance de los anticuerpos. "No creo que esta mutación por sí sola sea problemática para las vacunas", según el inmunólogo Rino Rappuoli, investigador y responsable científico del gigante farmacéutico GlaxoSmithKline (GSK).
No todos piensan igual, Ravi Gupta, profesor de microbiología de la Universidad de Cambridge sostiene que la mutación "es la más preocupante de todas". A todo esto si se demuestra que con esta mutación el organismo reconoce menos el virus, otros componentes de las variantes deberían seguir estando al alcance de los anticuerpos. "Incluso si se pierde en eficacia, normalmente seguirá habiendo una neutralización del virus", indica Vincent Enouf, del Centro Nacional de Referencia de Virus Respiratorios del Instituto Pasteur de París, a la agencia AFP.