Las buenas intenciones planteadas en la carta contrastan con la realidad: justamente por estos días sucedió una trifulca entre USA y Francia por el caso del laboratorio Sanofi, que es uno de los que se encuentran intentando desarrollar una vacuna. El CEO de Sanofi, Paul Hudson, sugirió que USA podría recibir la vacuna del coronavirus primero por haber sido el primero en financiar la investigación de la compañía francesa, en una entrevista con Bloomberg y desató un revuelo en París.
La secretaria de Estado de Economía y Finanzas francesa, Agnes Pannier-Runacher, dijo en una entrevista este jueves 14/5 en Sud Radio que sería "inaceptable que haya un acceso privilegiado para este o aquel país con un pretexto, que sería un pretexto financiero." El primer ministro, Edouard Philippe, dijo en Twitter que "el acceso igualitario a la vacuna no es negociable".
Hudson había explicado que USA, que expandió una asociación por la vacuna con la compañía en febrero, espera que "si te hemos ayudado a desarrollar la vacuna bajo riesgo, esperamos obtener las dosis primero."
Retomando la carta de los 140 líderes, "nadie debería ser empujado hacia el final de la cola de la vacuna por dónde vivan o cuánto ganen", dijo el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa. Pero por muy loable que sea el concepto, la realidad en el terrno es otra.