Recordemos que Fernández había disparado contra Estados Unidos y el FMI en un encuentro con Putin.
Ayer (7/02), el congresista republicano Matt Gaetz –alineado el presidente estadounidense, Donald Trump- fue muy duro con Biden sobre el acuerdo de la Argentina y China:
Mientras el gobierno de (Joe) Biden, los medios y muchos miembros del Congreso hacen sonar los tambores de guerra por Ucrania, existe una amenaza mucho más significativa para nuestra nación que se acelera rápidamente cerca de casa, en la Argentina Mientras el gobierno de (Joe) Biden, los medios y muchos miembros del Congreso hacen sonar los tambores de guerra por Ucrania, existe una amenaza mucho más significativa para nuestra nación que se acelera rápidamente cerca de casa, en la Argentina
“La Argentina acaba de unirse al Partido Comunista Chino al firmar la iniciativa One Belt, One Road (Ruta de Seda). El costo para China fue de 23.700 millones de dólares, una mera fracción comparada con el billón de dólares que Estados Unidos ha gastado para construir democracias de arena y sangre en el Medio Oriente”, disparó Gaetz.
“La compra de influencia e infraestructura por parte de China en la Argentina para así colaborar en el espacio y la energía nuclear es un desafío directo a la Doctrina Monroe, y mucho más significativo para la seguridad estadounidense que nuestro último coqueteo con la OTAN en las llanuras de Europa del Este”, disparó el congresista republicano.
Y remató: “China es una potencia en ascenso; Rusia es una potencia en declive. Agudicemos nuestro enfoque”.
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Los presidentes Alberto Fernández y Xi Jinping anunciaron nuevas inversiones chinas en Argentina. Las iniciativas abarcarán las áreas de comercio, electromovilidad, minería, energía nuclear, finanzas, tecnología e incluso deportes.
Proyecto de cooperación Estados Unidos - Argentina
Mientras tanto, dos senadores hispanos introdujeron el mismo lunes 7 de febrero en el Senado estadounidense un proyecto de ley para aumentar la cooperación en seguridad con Latinoamérica y contrarrestar la influencia “desestabilizadora” de China y Rusia en la región.
Se trata de la propuesta del senador republicano Marco Rubio y el demócrata Bob Menéndez, quienes pidieron a los secretarios de Estado y de Defensa de Estados Unidos que presenten un plan de estrategia al Congreso para aumentar la defensa y seguridad de países aliados en la región.
En concreto, los senadores dicen que regímenes totalitarios en Latinoamérica y las actividades de China y Rusia en la región suponen un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos. Como ejemplo, hablan del apoyo financiero que China ha otorgado al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, que ya salió a de la hiperinflación y va hacia una estabilidad de su economía. Hay quienes, incluso, dan por hecho la salida de Maduro en muy poco tiempo.
El proyecto de ley, llamado Western Hemisphere Security Strategy Act of 2022, también pide propuestas para frenar el tráfico de drogas y aumentar la transparencia y rendición de cuentas de instituciones de defensa y seguridad en la región
Vale aclarar que Rubio representa a la Florida, forma parte del Comité de Inteligencia del Senado, y Menéndez es el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Los peligros del pacto Argentina-China
La agencia estatal alemana Deutsche Welle dedicó un interesante informe al respecto, que amerita leerlo, al menos una parte, que va en línea con lo alertado por Financial Times días atrás:
Dentro de la estrategia económica de China de formar un nuevo eje económico mundial, en el contexto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el gigante asiático ve en Argentina un país que puede brindarle el acceso a una gran diversidad de recursos naturales y a alimentos a gran escala. Argentina es el vigésimo país de América Latina en integrarse a dicha iniciativa. Los acuerdos incluyen el intercambio de monedas o swap, que China firmado con distintos países del mundo, que permite trabajar en las monedas nacionales, en este caso, en pesos y yuanes.
"Dado que el intercambio comercial se realiza en las monedas nacionales de ambos países, y no en dólares, eso le ahorra a Argentina grandes sumas en costos adicionales”, explica a DW Federico Foders, profesor de Economía de la Universidad de Kiel. Y agrega que "China tiene interés en que cada vez más países sean miembros de sus nuevos bancos, para deshacerse del poder económico hegemónico de EE. UU.”
Argentina es uno de los 8 países latinoamericanos incorporados al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés). Los otros países incorporados son Perú, Venezuela, Bolivia, Chile, Ecuador y Uruguay.
El presidente Fernández viajó a China conmemorando los 50 años de relaciones bilaterales entre Argentina y ese país, que es su segundo socio comercial más importante después de Brasil. En 2021, China compró bienes argentinos por unos 6.300 millones de dólares, cerca del 7,9 % del total de exportaciones argentinas al mundo. Se trata de unos 500 productos, entre ellos, soja, aceite de soja y carne bovina. Argentina importa alrededor de 5.000 bienes de China, entre ellos automóviles, maquinaria, indumentaria y partes eléctricas. En 2021, lo hizo por un total de 13.538 millones de dólares, cerca de un 21,4 % del total de sus compras externas, según datos del INDEC. El intercambio bilateral entre China y Argentina se habría quintuplicado entre 2003 y 2020.
Según Alberto Fernández, China también apoyará el reclamo de Argentina de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) revise la política de sobrecargas de la deuda. Sin embargo, dice Foders, "Argentina tiene que cumplir con el FMI, así como el FMI también cumplió en otorgarle crédito. La pregunta que muchos se hacen es a dónde fue a parar el dinero de esos préstamos”.
Si Argentina no pudiera pagar la suma de 19.000 millones de U$S al FMI en 2022, "entraría en el octavo default de su historia. Casi no hay empresas occidentales que quieran invertir en Argentina”, continúa el economista, "esa es otra de las razones por las que Argentina se interesa en tener buenas relaciones con China, Rusia o Irán”. Y añade que "diversificar las relaciones comerciales, ya sea con China o con Rusia, y no exportar únicamente hacia Europa o Estados Unidos, no tiene nada de objetable”.
Pero si Argentina terminara no pudiendo pagar la deuda con China, debido a que la debacle económica no es fácil de remontar, "ese país incluso podrían quedarse con las ganancias de infraestructura construida en Argentina, como pueden ser los puertos, algo que ya sucedió con otros países”, advierte. Sri Lanka, dependiente del intercambio de divisas con China, tuvo que acceder a alquilar por 99 años el puerto estratégico de Hambantota a la estatal China Merchants Ports Holdings por retrasos en el pago de su deuda.
Dado que China es uno de los mayores acreedores bilaterales a nivel mundial, preocupan sus condiciones de crédito, que incluyen prioridad de cobro y excluyen reestructuraciones colectivas. Y Argentina no solo es el principal deudor del FMI, sino, entre otros 24 países en vías de desarrollo, uno de los principales deudores de China.