Sus restos nunca fueron hallados.
La Fiscalía turca abrió hace dos años un juicio en ausencia contra 26 ciudadanos saudíes. Todos los sospechosos salieron del país y Riad rechazó los pedidos de extradición por parte de Ankara.
Algunos de los supuestos responsables fueron juzgados a puerta cerrada en la capital de la nación árabe. En 2020, las autoridades sauditas condenaron a 8 personas entre siete y 20 años de cárcel por este hecho. Sin embargo, ningún nombre de los sentenciados fue dado a conocer y grupos de derechos humanos lo describieron como un “juicio falso”.
La petición del fiscal representa un giro del gobierno turco: en los meses posteriores al crimen, el presidente Recep Tayyip Erdogan acusó directamente a los niveles más altos del gobierno saudita por el crimen. Pero, publica el Post, Turquía ha estado intentando mejorar sus relaciones con Arabia Saudita en los meses recientes.
Se teme que el cierre del juicio en Turquía y el traslado a Arabia Saudita podría ser el fin de una de las principales vías para condenar a los culpables: si el ministerio turco aprueba el pedido, esto "tendrá consecuencias terribles para la idea de justicia", dijo Onderoglu.
El director de comunicaciones de Amnistía Internacional en Turquía, Tarik Beyhan, afirmó que la investigación en suelo turco había sido la única oportunidad para un juicio justo y que transferir el caso a Riad significaría que el caso queda cerrado.