El primer ministro había prometido una victoria rápida sobre los insurgentes, pero en junio, las fuerzas insurgentes recapturaron la capital regional, Mekelle, y el Ejército etíope debió retroceder.
Desde ese entonces, las milicias han avanzado hacia el este, sobre Afar, y al sur, hacia la región Amhara. El Frente sostiene que no desea retener estos territorios, sino que busca conseguir acceso a ayuda e impedir que las fuerzas progubernamentales se reagrupen.
El gobierno dice que el cese al fuego unilateral que había anunciado a fines de junio tenía la intención de permitir la llegada de ayuda pero que la subsecuente ofensiva del Frente socavó ese esfuerzo.
El conflicto ha empeorado una crisis humanitaria en el Tigray, donde según la ONU, 400.000 personas enfrentan condiciones de hambruna.
Poniendo en contexto
El pueblo Tigray tiene sus orígenes en los primeros grupos semitas que llegaron a la zona y se habrían establecido en el actual territorio del norte de Etiopía y Eritrea, explica Wikipedia, a partir del año 1000 a. C. De acuerdo a la tradición, el pueblo Tigray sería descendiente del antiguo reino de Saba, gobernado por Menelik I, hijo rey de Salomón y la reina de Saba, al igual que los sacerdotes de la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo.
Así explica el portal Descifrando la Guerra el trasfondo del conflicto:
"Para muchos, esta ofensiva de Adis Abbeba, es considerada como una venganza hacía la región norteña por las elecciones no autorizadas que celebraron el pasado septiembre. Los comicios fueron la respuesta del TPFL a la postergación sin fecha de las elecciones estatales que debían celebrarse este año, pero que el gobierno decidió retrasar a causa de la pandemia de Covid-19. Esto provocó las quejas de la oposición en todo el Estado y llevó a al gobierno de Tigray a no reconocer a ninguna autoridad federal desde el 5 de octubre, fecha en que debía terminar el mandato de Abiy Ahmed.
"Esto, se une a un creciente interés de la población tigriña (también llamada tigray o tigré) hacia la secesión. Los tigriña, a pesar de contar sólo con el aproximadamente 5% de la población total etíope, fueron durante años la etnia dominante en el país bajo el gobierno de Meles Zenawi, y ocupan actualmente la que muchos consideran como la región más rica y próspera del país, además de la más beneficiada por el fuerte crecimiento económico de Etiopía en los últimos años. Además, este pueblo se considera descendiente directo del mítico Reino de Saba.
"Todo ello ha provocado la animadversión de parte de la población etíope e incluso el propio Primer Ministro los ha llegado a considerar como 'arrogantes'."
Etiopía se rige desde 1991 por un federalismo étnico en el que cada una de las etnias mayoritarias gobierna una de las 9 regiones administrativas.
Cuando llegó al poder, Ahmed inició una purga de los tigriña que ocupaban altos cargos administrativos o militares.
"Esta situación no es nueva en Etiopía, acostumbrada a las tensiones étnicas y a las venganzas de las élites cuando se produce una alternancia en el poder."
El actual primer ministro aplicó políticas encaminadas hacia la centralización del poder y la recuperación de un nacionalismo estatal, el fortalecimiento de un sentimiento de unidad por encima de las particularidades comunitarias.
Esta iniciativa encontró gran resistencia por parte de pueblos como los tigriña, que sienten que sus particularidades históricas están en peligro.