Su privatización se llevó a cabo en 1994, año en el que inició una fuerte recuperación que derivó en su posicionamiento a nivel mundial. Dentro de ese proceso, la empresa mantuvo participación estratégica del Estado brasileño, que tenía poder de veto sobre negocios que fueran contra los intereses nacionales de seguridad, sobre todo los referidos a la división militar .
Sobre finales de los 90’, Embraer se posicionó como una fabricante competitiva, lanzando una serie de aviones dirigidos principalmente al mercado ejecutivo y privado. Desde allí, se apalancó como la tercera empresa a nivel mundial en fabricaciones aerocomerciales.
Ya en 2006, Embraer sufrió una reestructuración total de sus acciones, pasando a la cotización simple o abierta. Actualmente, está controlada por el grupo de inversiones Brandes (mayoritario), el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Gobierno de Brasil) y BlackRock, además de los tenedores minoristas y la participación de Boeing con el 80% de la división de aviones comerciales.
El espejo argentino
El éxito de Embraer podría ser comparable con la realidad de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA). De hecho, FAdeA mantiene actualmente contratos de provisión con la empresa brasileña.
Sin embargo, y a pesar de los orígenes gubernamentales similares, el camino de ambas empresas fue completamente distinto, con una actualidad enormemente distante.