Durante los disturbios, han fallecido 13 agentes kazajos uniformados, entre policías, guardias nacionales y militares, informaron las autoridades. 2 de ellos habrían sido decapitados. Otros 353 agentes han resultado heridos.
"13 agentes del orden murieron, los cuerpos de 2 de ellos fueron hallados decapitados", informó el canal de televisión estatal kazajo Jabar 24, citando a fuentes de la alcaldía de Almaty.
Las autoridades precisaron que la mutilación de los cuerpos es “una prueba directa del carácter terrorista y extremista de los grupos armados que atacaron Almaty”.
Hay que aclarar que en Kazajistán están actualmente cortados internet, el teléfono y varios canales informativos. Con la libertad de prensa amenazada, lo que dicen las autoridades del país es muy difícil de ser contradicho ni, por lo tanto, corroborado.
Según los medios locales, en la ciudad se escuchan ráfagas de ametralladoras y en las redes sociales los usuarios informan que tanto la policía y los militares como los manifestantes están armados.
Al menos 2000 personas han sido arrestadas durante la operación esta mañana.
Las protestas espontáneas y no autorizadas son ilegales en el autoritario Kazajistán a pesar de una ley aprobada el año pasado para suavizar algunas restricciones en la libertad de reunión.
Relación con Putin
Kazajistán no es chiste para el Kremlin, que considera cada territorio donde alguien hable ruso como su zona de influencia. Kazajistán es un país diverso étnica y culturalmente: los kazajos son el grupo más extenso pero tiene 131 nacionalidades incluyendo rusos, uigures, uzbekos, ucranianos y tártaros. Algunos analistas creen que el presidente ruso Vladimir Putin podría estar interesado en el futuro en intentar en Kazajistán algo de lo que ya probó en Ucrania: anexar territorios.
Hace 7 años, tras la anexión de Crimea, en una conferencia de prensa un alumno preguntó a Putin si Kazajistán podría correr la misma suerte que Ucrania. En su respuesta, Putin dijo que el expresidete kazajo Nursultán Nazarbayev, quien gobernó desde 1991 hasta 2019 y todavía es el hombre fuerte en el país, había "realizado una proeza única: creado un estado en un territorio donde nunca había habido un estado".
Nazarbayev tiene buena relación con Putin, a pesar de este comentario. Algunos creen que el hombre, de 81 años, es el último freno a una posible confrontación kazajo-rusa.
Es contra Nazarbayev, y el gobierno por él impulsado, contra quien vociferan los manifestantes en las protestas hoy, según testimonios.
Los manifestantes gritan "gobierno dimisión" y "que se vaya el viejo", en alusión al expresidente Nazarbáyev.
Y es en este contexto que el Kremlin ha decidido enviar tropas al país que ayuden a reprimir el estallido social.
El presidente kazajo, Kasim Comert Tokayev (a quien Nazarbayev eligió como sucesor), asumió ayer el cargo del Consejo de Seguridad tras la renuncia de todo el gabinete y solició ayuda a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), alianza militar que agrupa a 6 antiguas repúblicas soviéticas, entre ellas Rusia, que ya ha respondido afirmativamente a este pedido.
"En correspondencia a la decisión del Consejo de seguridad colectiva de la OTSC aprobado el 6 de enero, fue enviado a Kazajistán por un período de tiempo limitado un contingente de paz (...) con el fin de estabilizar y normalizar la situación", ha informado la OTSC, citada por Interfax.
La principal misión de estas fuerzas, según esta alianza, será "la protección de importantes objetivos estatales y militares, apoyo a los agentes del orden de Kazajistán para estabilizar la situación y propiciar su retorno al marco de la legalidad".
Rusia considera que las protestas en Kazajistán son originadas en el extranjero con el objetivo de socavar la seguridad.
De acuerdo con la portavoz de la Cancillería del país euroasiático, Moscú considera que los hechos son un intento de conspiración originado en el extranjero de “utilizar grupos de personas armadas y entrenadas para socavar por la fuerza la seguridad y la integridad del Estado” kazajo.