Cierto es que la Argentina no tiene sede diplomática en territorio afgano, el embajador en Islamabad, Leopoldo Francisco Sahores, oficia como representación diplomática concurrente en Afganistán y en otros estados de la región asiática, con consentimiento de todas las partes.
Sahores explicó en declaraciones a la TV Pública que se encuentra "en contacto permanente" con el grupo que espera la activación del plan de evacuación.
"Tienen provisiones, no están en situación de vulnerabilidad, aunque sí están preocupados por el clima social tras los acontecimientos del fin de semana", dijo el diplomático.
Más allá de estos cuatro argentinos, cuando este domingo los talibán ponían pie decisivamente en Kabul, el ministerio de Relaciones Exteriores había anunciado que no hay datos de turistas nacionales en la capital afgana.
El Gobierno sigue "con preocupación" los hechos
La primera comunicación oficial de la Cancillería sobre la caída de Kabul y el ascenso talibán en Afganistán muestra cautela cuando refiere que "la República Argentina sigue con preocupación el desarrollo de los acontecimientos en Afganistán y hace un llamado a todas las partes a que se abra el diálogo para que la población pueda volver a vivir en paz".
El Gobierno plantea en un breve texto un llamado "a todos los actores políticos de Afganistán, en particular a aquellos que ejercen el poder, a respetar plenamente las obligaciones internacionales de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario y a restablecer de inmediato la seguridad y el orden civil".
Por otro lado, el ministerio que conduce Felipe Solá pidió que mientras se mantengan "circunstancias de transición" se promueva la apertura de los pasos fronterizos para permitir la salida de los que desean abandonar el país y el ingreso de ayuda humanitaria.